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Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

1. Si yo hoy pongo en mi facebook “…my soul is painted like the wings of butterflies...”, probablemente no signifique lo que literalmente significa; es posible (aunque tampoco) que signifique que estoy enamorado o que me he vuelto más emocional que de costumbre… pero sólo un buen melómano conocedor de Queen, caerá en la cuenta de que estoy mencionando The show must go on, uno de los últimos grandes éxitos de la banda. Y aunque no escriba la letra al completo, por medio de ese fragmento estoy citando la canción entera.

2. Los judíos son un pueblo curiosísimo, y en tiempos de Jesús, si me apuras, más aún. Como decía Flavio Josefo, son gente que se sabe su biblia de memoria, que la conocen mejor que su propio nombre. La recitan una y otra vez, discuten las palabras de sus profetas, cantan sus salmos… y todo con una fluidez digna del mejor de los opositores a registro.

3. Yo de chico jugaba a una cosa que llamábamos “el teléfono escacharrao”, seguro que lo conocéis. El juego consiste en que le dices al oído una frase a uno, ese uno se la dice a otro… y cuando llega al último, la frase final no tiene nada que ver con la inicial. También vemos en los periódicos o en la televisión, que un mismo hecho es abordado y comunicado de forma muy distinta según quien lo difunda.


Una vez hecha esta introducción de 3 partes, inconexas a priori, voy a dar cuerpo y concluir mi reflexión:

Jesús no escribió nada. Aun así conocemos bastantes cosas de sus últimos meses de vida (anterior a ello no conocemos NADA) pues hubo gente que se preocupó por recordar sus hechos y palabras hasta que, finalmente, se pusieron por escrito, lo cual ocurrió entre 40 y 70 años después de su muerte. Eso es mucho tiempo, ciertamente, pues como decía en el punto 3 de la introducción, el número de bocas por las que pasa un mensaje y la perspectiva y subjetividad de cada uno de los eslabones de esa cadena influirán en el resultado final. Con esto pongo en relieve que aunque los evangelios son libros de Historia, esa Historia está contada desde el prisma de la fe y con al menos 40 años de desfase desde que ocurrieron los hechos que se narran.

Muchas veces leemos en los evangelios palabras puestas en boca de Jesús que no solo resultan crípticas, sino que no vienen acompañadas de explicaciones. ¿Por qué? Pues porque el público al que esas palabras iban dirigidas no necesitaba explicación: sabían perfectamente a qué se refería. Esas frases aluden a los profetas o a salmos, pero la mayoría de nosotros no somos capaces de relacionarlos sin sabernos la biblia de memoria, como ellos (punto 2).

Cuando Mateo en 27, 46 y Marcos en 15, 34 expresan que Jesús crucificado exclamó: “Dios mío, Dios mío, ¿porqué me has abandonado?”, para un judío de la época está claro y meridiano que esas palabras que se ponen en boca de Jesús son una cita del salmo 22,  que no hace falta recitarlo completamente sino que con decir las primeras palabras -como pasaba en el punto 1 de la introducción con la canción de Queen-, un oyente instruido sabe a qué se alude.

Acorde al derecho romano de la época, los ajusticiados por delitos de sedición, crucificados, no podían estar asistidos ni acompañados en su agonía. Resulta lógico para evitar alborotos o incluso intentos de liberación. Por tanto, lo normal es que nadie estuviera cerca para recoger las palabras de Jesús, si es que tuvo fuerzas para decir algo. Eso dio juego a los evangelistas para poder usar teológicamente ese momento de enorme carga emocional: La conversación con los dos ladrones de Lucas, el “Mujer, ahí tienes a tu hijo” de Juan…

Es curioso que todos comentan que al crucificarlo, los soldados se repartieron sus ropas. Juan, como de costumbre,  profundiza en numerosos detalles, como que eran cuatro soldados y que además de sus ropas quisieron repartirse su túnica, pero como no tenía costuras se la echaron a suertes y así se cumplió la escritura. Esa escritura es también el mismo salmo 22, un salmo de agonía ligado a la figura del Mesías que debe liberar al pueblo elegido de los opresores.

Pues es precisamente el afán de los evangelistas por hacer que en Jesús se cumpla la escritura lo que hace que amolden muchos detalles de su vida, como su nacimiento en Belén, su entrada a Jerusalén en un burro, su nacimiento de una virgen (traducción griega del texto de Isaías 7, 14, donde el original hebreo “joven” se traduce por “virgen”, de ahí que cuando se reinterprete la figura de Jesús se le atribuya un nacimiento milagroso).

Finalizando: ¿Realmente se repartieron los soldados sus ropas? ¿Jesús se quejó del abandono de Dios? La respuesta es que nadie puede saberlo a ciencia cierta, pero lo más probable es que no, pues son detalles amoldados para encajar en las escrituras.

 

 

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Arquímedes y las velas de los barcos romanos

Esta tarde he tenido una muy breve conversación con un amigo. No sé bien a cuento de qué, mi amigo ha afirmado que Arquímedes consiguió quemar las velas de los barcos romanos que asediaban Siracusa. Yo le he contestado que si lo piensa un poco se dará cuenta de que era poco menos que imposible.

La conversación no ha ido a más, hasta que hace un rato me ha enviado el enlace a un par de vídeos, ciertamente curiosos, supongo que para demostrar mi equivocación. Aquí están los vídeos:




http://www.youtube.com/watch?v=TtzRAjW6KO0

http://www.youtube.com/watch?v=eeSyHgO5fmQ&feature=related

Para quien no esté al tanto, la leyenda cuenta que Arquímedes consiguió derrotar a la flota romana que asediaba Siracusa aproximadamente entre 212 y 214 aC., usando una serie de espejos que concentraron los rayos solares en las velas de los barcos, haciéndolos arder.

Como me he currado la respuesta y creo que a alguien puede interesarle (a mí este asunto me resulta cuanto menos curioso), aquí dejo mi reflexión:

Muy interesante, sí señor. Sin embargo sigo pensando que el hecho que se atribuye a Arquímedes es una leyenda y no un hecho en sí. Es decir, que Arquímedes incluso hasta lo pudo plantear teóricamente, pero sin duda no se llevó a cabo. Y te lo argumento desde la perspectiva física, la perspectiva historiográfica y la perspectiva tecnológica.

En los vídeos, los objetos arden a una determinada distancia del foco, siempre la misma y justo en el punto en que convergen los rayos. Fuera de ese punto, pueden llegar a arder según cómo de lejos estén de ese punto de convergencia y el tiempo de exposición al rayo, pero tardarán bastante más. Y por supuesto, contando con que los objetos no se muevan constantemente.

Suponiendo que las naves a las que Arquímedes quemó las velas estuvieran fijas en un punto sin moverse, sin oleaje que las balancease o viento que las propulsase, y que ese punto concreto en el que estaban las naves fuera casualmente el punto en el que convergían los rayos de los espejos, ¿qué cantidad de espejos debería haber usado Arquímedes para conseguir la combustión de un barco mediante simple reflexión de la luz? ¿De qué tamaño serían esos espejos? ¿Qué grado de tecnología sería necesario para colocar correctamente tantos espejos presumiblemente diminutos para que sus rayos convergieran exactamente en el mismo punto? ¿Qué tamaño debería tener la estructura para conseguir que los rayos de tantos cristales convergieran en un punto tan lejano (porque el artilugio se supone que estaba sobre los muros de la ciudad, en tierra firme, mientras los barcos estaban mar adentro a una distancia considerable para que no encallasen ni siquiera con marea baja), por ejemplo, a 100, 200, 300m de la costa? Suponiendo que la estructura no fuera fija (pues no creo que los barcos de guerra romanos hicieran cola para pasar todos justo por delante del punto en el que ardían, uno tras otro),  ¿qué maquinaria sería necesaria para mover esos espejos y enfocarlos conforme al movimiento de los blancos, “persiguiéndolos” y haciendo perfecta diana sobre ellos? ¿Qué vestigios quedan de semejante estructura? Porque desde luego el artilugio debió ser de proporciones bíblicas, pero no ha quedado nada para constatarlo.

Igualmente, ningún gran historiador de la época recoge el hecho. Ni siquiera más adelante Tito Livio o Plinio el viejo recogerán el evento, pese a que sin duda, de haberse producido debió haber sido enormemente comentado y aplaudido, ya no sólo por estos autores, grandes admiradores y comentaristas de Arquímedes y sus descubrimientos, sino por los ciudadanos de Siracusa y de toda Grecia. Sin embargo, para encontrar referencias a la hazaña hay que avanzar hasta Luciano de Samosata, quien nació en torno al 125 dC., y aunque no sé en qué año pudo escribir sobre este suceso, como pronto lo hizo 350 años después del asedio romano a Siracusa (recordamos, en torno al 213 aC.).

350 años después. Como poco. Lo cual es muchísimo tiempo.

Yendo un poco más lejos, en muchas universidades o incluso programas de televisión como “cazadores de mitos”, se ha intentado emular este experimento o algo similar, con resultados dispares (unos lo consiguen, otros no). En Almería por ejemplo, se enfocaron todos los espejos de una determinada zona de plantas solares hacia una torre, y tras varias horas, la temperatura en ese punto de la torre alcanzó casi los 400ºC. Recalco: material 100% reflectante, objetivo absolutamente estático, y varias horas de enfoque. No sé de qué material estaban hechas las velas romanas del destacamento que atacó Siracusa, pero dado que el papel arde a unos 250ºC, parece inviable que las telas llegaran a arder en un tiempo tan corto para que ningún enemigo con medio dedo de frente pudiera evitarlo.

Las condiciones climáticas y circunstanciales necesarias para que se llevase a cabo el proceso de combustión son ideales y utópicas (casi de laboratorio): un cielo absolutamente despejado; una orientación adecuada (tanto del sol en el cielo como de la ciudad, del artilugio en sí y por supuesto de cada uno de los barcos) en un momento del día y del año concretos; unos barcos absolutamente estáticos, sin oleaje, viento o marea alguna, a una distancia y una altura viables para que se produzca el “impacto” de los rayos; un ejército enemigo no-inteligente o, mejor aún,  inexistente; un tiempo de exposición a los rayos muy prolongado, con su consiguiente corrección de la posición de los espejos conforme al movimiento del sol en el cielo y su correcto enfoque de todos los espejos hacia la posición de cada uno de los muchos navíos de la flota; una tecnología de lo más puntera para el siglo III aC., acompañada por supuesto de una mano de obra muy hábil, capaz de manipular aquella titánica estructura con la precisión de un cirujano… Y todo esto contando con que las velas de los barcos romanos no estuvieran plegadas, cosa extraña durante un asedio de dos años si pretendes que tus barcos no sigan a merced del viento.

Teniendo en cuenta que Arquímedes no contaba con espejos como los que desarrollamos hoy día, sino probablemente con los escudos de cobre pulidos de los soldados griegos, cuyo grado de reflexión de la luz del sol puede que moleste a la vista pero poco más; parece cuanto menos complicado que, con todo lo comentado anteriormente, aun con tropecientos escudos perfectamente pulidos, ardiera siquiera una de las velas de uno de los barcos (cuanto menos toda una flota entera), ya que los romanos, como digo, tampoco eran tontitos.

Y ya que estamos, para terminar aplicaré la lógica: si Arquímedes realizó grandes avances en el campo de las armas de asedio, contando con sofisticadas catapultas, etc., ¿no se le ocurrió otro modo más sencillo de prender fuego a la flota enemiga que quemando sus velas concentrando en ellas los rayos del sol? ¿de verdad no eran más rápidas y efectivas las catapultas incendiarias o las flechas de fuego?

En definitiva, que hoy día y con las condiciones necesarias, seguramente pueda hacerse, pero mi opinión es que Arquímedes no lo hizo.

Ciertamente, Arquímedes no consiguió derrotar a la flota, pues los romanos no sólo tomaron la ciudad sino que además acabaron matando al gran maestro.

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Cadáveres

Llevaba tiempo sin escribir, y ayer por la noche me dije que ya era hora de retomar, y aquí vengo a hablaros de los romanos. Y es que mañana por la tarde voy a Itálica. Para quien no lo sepa, Itálica es una villa romana fundada en el 206 aC., lugar de nacimiento del emperador Trajano, y que está a 20 minutos de mi casa. Itálica cuenta con uno de los anfiteatros más grandes del mundo romano, concretamente el tercero, tras el anfiteatro Flavio de Roma (más conocido como Coliseo) y el anfiteatro de Capua.

Es una suerte muy grande que tenemos los sevillanos, de contar con unos restos tan acojonantes al lado de casa.

El anfiteatro contaba con 25.000 localidades… Es decir, más que en el estadio Heliodoro Rodríguez López de Tenerife.  Y es curioso, porque Itálica nunca llegó a superar los 10.000 habitantes.

La serie de televisión Spartacus, y mi primo Álvaro me introdujeron el gusanillo por el mundo de los gladiadores, así que hoy voy a contar algunas cosillas curiosas.

Para empezar, diré que la típica frase de los gladiadores “Ave Caesar, morituri te salutant”  (Salud, César, los que van a morir te saludan), no era para nada típica. De hecho sólo hay constancia de que se dijera una vez, y ni siquiera fue dicha por gladiadores sino por condenados a muerte. De hecho, según Suetonio, que es quien recogió la cita, no dijeron “Ave Caesar”, sino “Ave Imperator”, a lo cual, Claudio contestó “Aut non” (O no…). Esto ocurrió en el lago de Fucino, en la actual provincia italiana de L’Aquila, en la región de Abruzzo. Y alguien dirá: “¿En un lago? ¿No será en un anfiteatro?”. Pues no, en un lago, y ahora veréis por qué.

Las batallas de gladiadores y demás juegos bélicos que tanto gustaban a Nerón, Calígula y demás, a menudo recreaban batallas contra pueblos que Roma había conquistado. De hecho, los distintos tipos de gladiadores venían inspirados de los guerreros  de los distintos ejércitos bárbaros, como los galos, los tracios, los hoplomachus griegos, o los reciarios, que curiosamente vienen de cuando los romanos conquistaros la zona de Gades (Cádiz).

Pues como decía, además de las batallas de gladiadores uno a uno, lucha contra fieras o cualquier otro espectáculo más o menos individual, muchas veces se hacían representaciones a lo grande de las batallas victoriosas de Roma. Para ello se construía dentro de los anfiteatros ciertos decorados, atrezzo, como empalizadas, bosques… Y se contaba con figurantes de excepción (principalmente condenados a muerte) que hacían de ejército contrario. Todo ello hacía que aquello pareciera una sangrienta obra de teatro. Y es aquí donde entra en escena el lago. A Julio César se le ocurrió que molaría representar una batalla naval, por lo que mandó construir un lago artificial en Roma para representarla. Con el paso de los años y los emperadores, se fueron construyendo piscinas, o delimitando lagos naturales para que hicieran de escenario para las neumaquias, que así se llamaban estas representaciones.

Nerón da una vuelta más de tuerca cuando se le ocurre que en vez de irse a una piscina, es más cómodo (para él al menos) que se desvien las aguas de la ciudad hacia el anfiteatro, con el fin de inundarlo y hacer allí una neumaquia. En en Coliseo por ejemplo se celebraron varias.

Volviendo a la famosa neumaquia del lago Fucino, Tácito recoge esto en sus Anales:

“Por la misma época, tras cortar el monte que hay entre el lago Fucino y el río Liris, y a fin de que una obra tan colosal pudiera ser visitada por las masas, se organiza una batalla naval en el mismo lago, tal como en otro tiempo había hecho Augusto con ocasión de la construcción de un embalse al otro lado del Tíber, aunque con naves ligeras y una tropa menos numerosa. Claudio armó trirremes y cuatrirremes y también a diecinueve mil hombres; había hecho rodear el perímetro del lago con balsas para que no quedara escapatoria alguna, pero eso sí, delimitando un espacio para las maniobras de los remos, las artes de los pilotos, los ataques de las naves y las demás acciones propias del combate. En las balsas se habían apostado manípulos y escuadrones de las cohortes pretorianas y en la parte delantera se habían montado unas plataformas para disparar desde ellas las catapultas y ballestas. El resto del lago lo ocupaban los marineros en naves cubiertas. Una multitud innumerable llenó las riberas, las colinas y las partes elevadas de los montes, como si de un teatro se tratara; unos procedían de los municipios próximos y otros de la Ciudad misma, llevados por la mera curiosidad o por honrar al príncipe. Éste, vestido con un manto llamativo, y a su lado Agripina, con una clámide dorada, ocuparon la presidencia. Se peleó, a pesar de ser entre malhechores, con un espíritu propio de valientes guerreros y, tras muchas heridas, se les perdonó la vida.”

¿Y todo esto qué tiene que ver con el título del post? Pues poco o nada, salvo que los cuerpos de los gladiadores muertos se daban de comer a los gusanos… caro data vermibus (carne dada a los gusanos). Y precisamente de ahí viene esta curiosa palabra: CAro DAta VERmibus. CA-DA-VER.

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El 12 de octubre de 1582

Hace ya algunas semanas me hicieron una especie de test de culturilla general. Una de las preguntas era “¿qué ocurrió el 12 de octubre?”

El problema es que parece de perogrullo preguntar “¿de qué año?”, pero creo que es importante… Mi respuesta fue la siguiente:

El 12 de octubre de 1492 “se descubre” (mentira) “los europeos pisamos por primera vez” (mentira) Colón llega a América.

El 12 de octubre de 1870 muere Robert E. Lee

El 12 de octubre de 1992 se clausuró la Exposición Universal de Sevilla

Y el 12 de octubre de 1582 nunca existió*.

*Al menos en España.

Curioso, cuanto menos, que del 4 de octubre se pasó al 15 de octubre. El motivo es que el papa Gregorio XIII, a través de la bula Inter Gravissimas, implantó un nuevo calendario (llamado posteriormente gregoriano), que sustituyera al juliano (instaurado durante el mando de Julio César en el 46 a. C.). Y es que, si bien el calendario juliano era bastante exacto, incluyendo ya años bisiestos cada 4 años, lo cierto es que tenía un desfase de 11 minutos anuales, que después de tantísimos años dieron como resultado un desfase de unos 10 días.

Al instaurar el nuevo calendario, ese desfase fue corregido adelantando el calendario varios días; 10 en el caso de España, Portugal e Italia, los 3 primeros en acoger la reforma; 12 días en el caso de Inglaterra, casi doscientos años después; 14 en el caso de Rusia, Yugoslavia o Grecia, último país en cambiarlo, en 1923

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El calentamiento global, la pequeña Edad de Hielo y los Stradivarius

Hace poco comentaba con unos compañeros el dineral que cuesta ser músico hoy día. No lo digo por mí, que aunque me habré dejado en total a lo largo de mi corta vida como músico amateur cerca de 3.000€ en artefactos musicales varios, no es nada en comparación con lo que ha invertido, invierte y seguirá invirtiendo un músico profesional. Concretamente, el caso de un amigo mío es llamativo para cualquiera que no conozca el mundillo. Consideró que era hora de cambiar su violín principal, una joya de 1845, por uno que diera la comodidad y el sonido que su profesión ya va requiriendo. Estuvo varios días visitando luthieres en Cremona, Stuttgart y no sé dónde más, probando, contrastando y decidiendo con cuál se quedaba. Su presupuesto tenía un tope de 50.000€.

Finalmente el violín que más le convenció creo que se quedó en torno a los 20.000€, lo cual sigue siendo muchísimo. Sólo la funda del violín ronda los 1.000€, y el arco no me dio por preguntarle, pero por ahí andará.

También es que ciertos instrumentos valen más que otros. Por la mayoría de los Stradivarius se pagan varios millones de €; [aunque el precio más caro pagado por un instrumento fue por uno de los últimos violines de Giuseppe Guarneri (el otro luthier comparable en prestigio a Stradivarius), concretamente el Vieuxtemps Guarner se vendió el año pasado en 18 millones de dólares. Pero volvamos a Stradivarius.]

Stradivarius… Me suena ese nombre. ¿No es la tienda donde las niñas guapitas se compran los vaqueros ajustados? Sí, y también es el apellido de este renombrado luthier. ¿Qué hace especiales a los instrumentos de Antonio Stradivari?

Principalmente, el secreto parece que está en el barniz, el cual tenía cierto toque, cierto ingrediente que no ha sido aún clarificado, que les hace aún hoy inimitables. Automáticamente uno piensa en la peli (muy chula, por cierto) El violín rojo y se le viene a la cabeza que el ingrediente secreto seguro que es… No lo digo, para no reventar nada, aunque no es ése. No obstante, otros matices a parte del barniz pudieron influir mucho en el sonido final de sus piezas, como las maderas utilizadas y la calidad y propiedades de las mismas.

Entre 1645 y 1715 se produjo una época extraordinariamente fría debida a una baja actividad solar causada según parece por un retardo en su rotación. Ese periodo de 70 años es conocido como el Mínimo de Maunder, el periodo más crudo de la denominada “pequeña edad de hielo”.

Precisamente, los instrumentos de Stradivari (y especialmente los mejor considerados, de entre 1683 y 1715) fueron construidos con arces y abetos talados, cortados y dejados secar durante este periodo, haciendo que los anillos de la madera estuvieran más juntos, con las fibras más compactas, aumentando la densidad de la madera, y en definitiva aportando un matiz más a este cúmulo de ingredientes que dan como resultado el sonido de un Stradivarius.

Se viene hablando mucho y desde hace mucho del calentamiento global, y más recientemente también de la actividad solar que nos “azotará” pronto poniendo en peligro nuestro mundo tal y como lo conocemos hoy día. Parece ser que efectivamente, se acerca una fase de unos 7 u 8 años en la que habrá actividad solar, pero que como ya expliqué, es una más de las millones que llevamos. Lo que se está investigando ahora es el periodo que vendrá después. Copio y pego de http://www.abcdesevilla.es/20110615/ciencia/abcm-tierra-camina-hacia-nueva-201106150248.html

La estrella que nos calienta, el Sol, se dirige hacia el comienzo de un nuevo ciclo solar que será muy prolongado y se caracterizará por una muy baja actividad, según explican científicos del Nacional Solar Observatory (NSO) en su página web, y del Air Force Research Laboratory (AFRL).
¿La Tierra camina hacia una nueva edad de hielo?

La mayor de las recientes explosiones solares se registró en agosto de 2004. NASA

Los expertos comparan esta perspectiva con la situación que vivió nuestro planeta entre los años 1645 y 1715, cuando se registró un periodo de inactividad solar que duró 70 años y que es conocido comola «Pequeña edad de hielo». Una prolongada época en la que las temperaturas bajaron entre 10 y 15 grados, según las latitudes, y en la que el hielo llegó a cubrir buena parte del norte de Asia, Europa y América

Los científicos han llegado a esta conclusión, presentada en la conferencia anual de la American Astronomical Society, al estudiar nuestra estrella (su interior, su superficie visible y su corona) y detectarun descenso de las manchas de su superficie y una menor actividad electromagnética cerca de los polos.

Estos síntomas auguran una drástica disminución de la actividad del Sol, casi «hasta su hibernación», para el nuevo ciclo solar, es decir, en los próximos 11 años, que es el tiempo medio aproximado que dura uno de estos ciclos.

La «secuencia principal»

Nuestro Sol es una estrella de vida «media», y los científicos calculan que su actual fase, que denominan «secuencia principal», comenzó hace unos 4.570 millones de años, y lo que es más importante, consideran que le quedan aún otros 5.000 millones de años de vida en su estado actual. Es posible que para esas fechas la Tierra ya ni siquiera exista. En cualquier caso, ni usted ni yo conoceremos su final.

Sobre la situación que se avecina, que será más bien fresquita, el científico de la NASA Richard Fisher apunta que cada uno de los ciclos solares tiene sus periodos naturales de baja actividad, sin embargo, hace hincapié en que este mínimo solar hacia el que nos dirigimos llega «extraordinariamente lento», y durará «más de lo habitual», tal vez tres o cuatro ciclos seguidos.

Actualmente, el Sol se encuentra en su ciclo número 24 desde que los astrofísicos comenzaron a registrar los fenómenos solares (a mitad del S.XVIII). Comenzó en 2008, es una alta actividad y debe durar hasta 2019. Para entonces, con el próximo ciclo, llegarían los grandes fríos.

La carga magnética de los polos

Al parecer, el dato más preocupante para los expertos y que pone de relieve la desaceleración de la actividad solar se ha detectado en la falta de carga magnética en los polo del Sol. Richard Altrock, experto de la AFRL, cree que si los polos continúan si cargarse de actividad magnética, el próximo Sol «perderá energía hasta frenar su actividad casi completamente».

«Si nuestro modelo es correcto -explica Frank Hill, director adjunto del NSO-, esta situación afectará desde la exploración del espacio hasta al clima terrestre». Los científicos consideran que la Tierra puede encaminarse hacia un nuevo Mínimo de Maunder, como conocen a la «Pequeña edad de hielo».

Previsiones contradictorias

El estudio en cuestión no entra a valorar los posibles efectos de una bajada pronunciada y prolongada de las temperaturas medias en nuestro planeta. Pero otros estudios publicados en los últimos años apuntan al menos a cuatro consecuencias: descenso del nivel de los océanos, que contrarrestaría el efecto opuesto predicho para el calentamiento global; cambios sensibles en la producción agraria en el hemisferio norte; disminución del régimen de lluvias, con un aumento de la sequía; y aumento considerable en el consumo de energía para contrarrestar las bajas temperaturas.

Hay quien piensa, no obstante, que la posible bajada media de temperaturas no superaría los 0,3 grados centígrados. Es la opinión de Georg Feulnerdel Instituto Postdam, en Alemania, quien estima queapenas lograría minimizar el calentamiento derivado de las emisiones de CO2, que la ONU cifra de entre 3,7 y 4,5 grados.

Interesante cuanto menos.

Como interesante es el hecho de otra época, contraria y precedente a la mencionada pequeña edad de hielo: el “periodo cálido medieval” u “óptimo climático medieval”, ocurrido más o menos entre los siglos IX y XIII, en el que el clima fue extraordinariamente caluroso en el Atlántico norte, permitiendo entre otras cosas la colonización vikinga de Groenlandia y el cultivo de viñedos en el norte de Europa.

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Jesucristo tuvo hermanos

No para mi madre de decirme cada vez que saca el tema (que es muy a menudo) que Jesús fue unigénito, que no tuvo hermanos, y que la Virgen María siempre fue virgen. Como ella no sabe decirme en qué parte del Nuevo Testamento viene eso, yo le he dicho dónde viene lo contrario: evangelio según san Mateo, capítulo 1 ( http://iglesia.net/biblia/libros/mateo.html )

1:24 Y despertando José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer.
1:25 Pero no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito; y le puso por nombre JESÚS.

No hace falta explicar qué significa “conocer”. Y si dice que hasta entonces no la conoció, se supone que ya después SÍ. Y si dice que Jesús fue el primogénito, es que después de él hubo más. Porque no se puede ser el primero en algo si no hay más gente. No tiene sentido decir que he sido el primero en ganar la carrera si era yo el único que corría…

Y luego que venga el sacerdote que se indignó cuando se enteró de que yo decía que Jesús tenía hermanos. Creo que no se ha enterado muy bien de dónde se rodó la peli. Pues tuvo hermanos, varios, e incluso se conocen algunos nombres:

Mateo, 13:

13:55 ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo*, José, Simón y Judas?
13:56 ¿No están todas sus hermanas con nosotros? ¿De dónde, pues, tiene éste todas estas cosas?
13:57 Y se escandalizaban de él. Pero Jesús les dijo: No hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa.
13:58 Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la incredulidad de ellos.

Carta del apóstol san Pablo a los Gálatas, 1:

 1:18 Después, pasados tres años, subí a Jerusalén para ver a Pedro, y permanecí con él quince días;
1:19 pero no vi a ningún otro de los apóstoles, sino a Jacobo* el hermano del Señor.
1:20 En esto que os escribo, he aquí delante de Dios que no miento.

Jacobo, que comúnmente conocemos como Santiago (palabra derivada de “San” y “Jacobo”). En fin, que luego dirá alguno que en realidad no eran hermanos sino primos; que José conoció a María pero no carnalmente; que Jesús fue el primogénito porque fue el primero aunque luego no vinieron más… Que sí, que sí, pero como solía decir de chico: cuando tú vas a mear, yo vuelvo de cagar.

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¿Pisó el hombre la luna?

Que el hombre llegó a la luna es algo que para mi sorpresa, los más progre-guays negaban una y otra vez alegando diversas pamplinas (unas más curradas que otras, pero pamplinas al fin y al cabo). Este documental intenta arrojar algo de luz al asunto, y tal vez nos llevemos una sorpresita…

http://escepticosetb.blip.tv/

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