El triPapa adolescente

Con todo el tema de la renuncia del Papa, he estado leyendo varios libros y articulitos sobre la cúspide eclesiástica.
Que el trono de Simón Pedro ha estado corrupto mucho tiempo no es cosa nueva, pero concretamente uno de esos Papas curiosos que ha dado la historia me llama la atención: Como el nuestro, también se llamó Benedicto (IX) y también renunció (una vez). Voy a establecer un pequeño paralelismo entre este Benedicto IX y yo:

A finales del segundo milenio, cuando yo tenía 14 años, mi papá era dueño de un coche y de mi casa; tras sobornar a mi madre, me regaló la nintendo64. Muy buen regalo, sí señor.
A principios del segundo milenio, el papá de este chico era dueño de un título de conde y de la ciudad de Roma; cuando el chiquillo tenía 14 años, tras sobornar a la Curia vaticana le regala ser el Papa número 145 de la Iglesia. Tampoco está mal el regalito que le hicieron al chico…

Tras varios años en el poder, lo echan para poner a Silvestre III, Papa número 146, quien había pagado una buena cantidad para ello. No obstante sólo dura unos meses hasta que el muchacho Benedicto IX consigue pagar más aún para ponerse él otra vez como nuevo Papa, número 147 de la Iglesia. Los cardenales se estaban poniendo las botas con tanta reventa.

Se ve que este hombre no se aclaraba y al mes siguiente le entra el gusanillo de casarse, así que como el que le sobra una entrada para el fútbol: puso su asiento en venta y vendió su butaca de Sumo Pontífice a Gregorio VI, Papa número 148. 1500 libras de oro pagó Gregorio por la sillita, casi ná.
Dicen que viendo el cachondeo en que se había convertido el papado, con 3 pontífices en apenas 5 meses, uno expulsado, otro abdicando para casarse y otro comprando la vacante, se decide a reformarlo todo. Pero el que de verdad mandaba en el mundo cristiano no era el Papa: era el emperador Enrique III de Alemania. Enrique convocó un sínodo y dijo que ninguno de los tres Papas vivos (a Benedicto le volvió a entrar el gusanillo de ser otra vez Papa y estaba ahí pinchando para que le echaran cuenta) iba a ser cabeza de la Iglesia, que él elegía a otro distinto: Clemente II, Papa número 149.

Pero el pobrecillo tampoco duró mucho. En octubre de 1047 la diñaba de unas fiebres y en noviembre ya teníamos al pesao de Benedicto IX atacando Roma para ponerse él de Papa. Otra vez. Qué Papa más fatiga…

Para evitar problemas, como visto lo visto parece que daba igual quien se sentase en el trono, le dejaron para que no montase ninguna escenita, así que además de ser el Papa 145 y 147, ¡también fue el 150! ¡Qué crack! Como Messi, que llava cuatro balones de oro, pues Benedicto IX tres sumos pontificados.

Al año siguiente lo volvieron a echar y aunque lo intentó, no volvió a ser Papa por cuarta vez. Messi inalcanzable.

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