Archivos para 23 enero 2012

El dinero destinado a la iglesia

Muy relacionada con la anterior entrada, vengo a dar un pequeño matiz a la información que está indignando a muchos. Esto es una captura del BOE que circula por las redes sociales:

Todos los que la comparten esta captura están indignados porque no están de acuerdo con que de su bolsillo se pague algo que tenga que ver mínimamente con la Iglesia.
Pues bien, yo les quiero tranquilizar y les recomendaría que para próximas ocasiones no se queden en la superficie y rasquen un poco. Por ejemplo viendo qué dice el BOE sobre quién es el que paga todo eso.

(No hago captura de pantalla que es un coñazo, os dejo el enlace para quien quiera comprobar que no me invento nada y vosotros lo miráis: página 46300, disposición adicional decimoctava)

http://www.boe.es/boe/dias/2006/12/29/pdfs/A46226-46444.pdf

Disposición adicional decimoctava. Revisión del sistema
de asignación tributaria a la Iglesia Católica.
Uno. Con vigencia desde el 1 de enero de 2007 y
con carácter indefinido, en desarrollo de lo previsto en
el artículo II del Acuerdo entre el Estado Español y la
Santa Sede sobre Asuntos Económicos, de 3 de enero
de 1979, el Estado destinará al sostenimiento de la Iglesia Católica el 0,7 por 100 de la cuota íntegra del
Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas correspondiente a los contribuyentes que manifiesten expresamente su voluntad en tal sentido.

Así que no os preocupéis, que ese dinero no ha salido de vuestro bolsillo, sino de quien ha querido marcar la casilla de la iglesia en la declaración. Y no me cansaré de recordar que aunque lo que más se comente sea la existencia de algunos enfermos que deciden dedicarse al sacerdocio (como podían y de hecho se dedican también a la arquitectura, a la medicina, al magisterio…) y luego tocan a niños; lo que rara vez se escucha de la boca de un antireligioso es la otra parte que además afecta a muchísimas más personas: la labor humanitaria global que la iglesia lleva a cabo.

Y ya que estoy, y para terminar. Muchas veces se ha criticado la cantidad de riqueza que tiene la iglesia. ¿Quién nunca ha dicho o pensado que la iglesia debería vender el Vaticano y dar el dinero a “los pobres”?
Bien, supongamos que la iglesia vende sus bienes. Una empresa privada será ahora la encargada de gestionar el Vaticano. En la iglesia están dudando entre venderlo a la empresa A o a la empresa B. Una se va a quedar todo el beneficio para sí. La otra plantea destinar una pequeña parte a obras sociales. ¿A cuál de las dos se la vendemos? A la segunda, la empresa B, que destina parte a los desfavorecidos, vamos a poner un 5% (que aunque es NADA comparado con lo que destina la iglesia, para cualquier otra empresa privada ya sería muchísimo), y con la otra parte pues ya veremos si se compran yates, si van a fiestas de lujo, o si simplemente se compran otro rascaculos de marfil; eso nos da igual. La iglesia reparte todo el dinero para los pobres.

¿Alguien sabría decir si esos países pobres, 15 años después de la donación, ya serán desarrollados? Por favor, una reflexión seria y no utópica sobre lo que va a pasar con ese dinero. ¿De verdad es mejor y más coherente darlo todo y no volver a ayudar, que seguir día a día ayudando?

Tenemos 2000€ para ayudar a un pueblo de África donde la gente tiene sed. Podemos hacer dos cosas: destinar los 2.000 € a comprar 1500 garrafas de agua y pagar el envío y transporte hasta el pueblo. Los habitantes dejarán de tener sed durante 3 meses, o 4 meses. También podemos con esos 2000€ financiar un proyecto de construcción de un pozo, destinar herramientas, mano de obra y además enseñar su uso, mantenimiento y reparación. El pueblo no volverá a tener sed nunca más. Y si encima cada cierto tiempo tienes dinero para destinar a ese pueblo para que cada día vivan un poquito mejor…

No os quedéis en la demagogia y reflexionad: ¿Y si en vez de vender patrimonio privado (porque ojo, aunque lo disfrutemos todos, los bienes de la iglesia son privados) a organizaciones que poco o nada van a destinar a labor social, dejamos que la iglesia siga encargándose y se destina la mayor parte de los beneficios que se producen a esa labor? Porque que me diga a mí quién ha visto al papa de vacaciones en las Seychelles tomando el sol con un cóctel en la mano y jugando al golf después del tratamiento antiedad. O a sacerdotes conduciendo un ferrari o viviendo en fincas de 3000m2 con 4 personas de servicio. O a los diáconos yéndose de mariscadas día sí, día también. Porque con el dinero que deben tener los curas según las cuentas que hacen estas personas que critican la riqueza de la iglesia, podrían hacer todo eso y mucho más.

Yo soy muy crítico con la figura del papa, sus opiniones (las cuales en el 90% de los casos no sólo no me representan sino que me indignan). Y entiendo que parece frívolo (y no digo que no lo sea) que lleve un anillo de oro, o una casulla de seda o cualquiera de las cosas que se pone para luego hablar de pobreza. Pero las cosas como son: debe quedar claro que esos anillos no son suyos, ni le regalan túnicas nuevas cada año que luego él pueda vender para comprarse una moto, ni ninguna de esas cosas que se pone les están quitando el pan a ningún niño de África. Eso queda muy chuli progre decirlo y quedarse tan ancho, pero no es cierto. Todo es parte del legado cultural de 2000 años de historia. ¿Sirve de algo vender tu patrimonio cultural, cuando los beneficios que ha generado (y sigue generando) a lo largo de la historia superan con creces el valor de todos los bienes, y esos beneficios van destinados principalmente (no todo, que los curas como seres humanos necesitan un lugar donde vivir y cosas que llevarse a la boca) a obras de caridad?

Cada uno que piense lo que quiera.

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Casilla para la ciencia en la declaración

Desde hace tiempo corre por las redes sociales la petición de una casilla en la declaración de la renta que sea para destinar dinero a la investigación, igual que hay una para la Iglesia. Y que la gente decida a qué prefiere dárselo, si a financiar el papel higiénico del papa o a descubrir la cura del cáncer.

Demagogia a parte, suena a rabieta de niño chico celoso porque a su hermanita le han dado un globo y a él no, cuando es justamente todo lo contrario, pues el dinero destinado a la investigación científica no depende de que la gente quiera marcar una casilla en su declaración, como ocurre con la iglesia.

Pero aunque así fuera, ¿Se supone que uno debe elegir entre darle el dinero a la ciencia o dárselo a la iglesia? ¿Porque ciencia es antónimo de iglesia? ¿Apoyar a uno es renegar del otro? ¿La ciencia es sólo la teoría de la evolución y la iglesia sólo el mito del génesis? ¿De verdad lo mejor sería que me dieran a elegir entre fomentar la investigación médica o ayudar a los que no tienen ni para dar de comer a sus hijos?
Sea como fuere y sin entrar en más debate por mi parte, yo opino que eso es darle carta blanca al gobierno para recorte aún más en investigación. E igual que se pide para la investigación científica, alguna habrá que piense que también habría que poner una casilla para la educación, o para el sector agrícola, o para la industria textil, pues la gente necesita colegios, comida y ropa. O para los hospitales, que la sanidad está fatal. O para… En definitiva que cada uno elija cual de todas esas cosas es más importante y se destine dinero a ella.

Yo no lo veo.

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Una de esas frases

Recibo al nuevo año tarde, pero lo recibo. Y lo recibo con una de esas frases que intentan ser profundas, pero que cuando has leído cinco ya estás cansado de todas ellas. Son las típicas frases que los adolescentes se ponen en el apartado “cita favorita”. Están las típicas “Si lloras porque se ha ido el sol tus lágrimas no te dejarán ver las estrellas” y demás sentimentaladas empalagosas.

Pero hoy he visto una que sin ser diferente, me ha gustado y aquí la voy a compartir con quien quiera leerlo. Decía algo así:

“Los objetos están hechos para ser usados, y las personas para ser amadas. El problema está cuando usamos a las personas y amamos a los objetos”.

 

 

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