El cierre de la sala Malandar

Esta entrada puede ser algo polémica, pero por ello lo primero que tengo que decir es que en esta sala fui a ver mi primer concierto (cuando aún se llamaba salamandra) y ha sido donde he visto el último, y es de largo la que mejor sonido tiene de Sevilla. Como músico y aficionado, es una noticia que no me gusta. Ahora bien, de ahí a decir lo que se está diciendo por foros y demás sobre el ataque a la cultura por parte del ayuntamiento, me parece que hay un trecho, y después de informarme un poco, voy a explicar mi punto de vista.

También hay que decir que la sala ya no está cerrada; está abierta, pero por la imposibilidad de ofrecer música en directo sin incumplir la normativa, ya no ofrece actuaciones en vivo, sólo música ya grabada.

Ya entrando en el ajo, tengo que decir que las leyes nos gustan más o menos, nos benefician o nos perjudican, pero son las que son y hay que cumplirlas. La ley que prohíbe fumar dentro de locales cerrados, a los fumadores les putea muchísimo, pero a mí me ha venido como agua de mayo. Si en un local cerrado se fuma, ese local en consecuencia con la ley, debe ser sancionado según lo que se disponga en la legislación. Por mucho que todos los clientes sean fumadores, por mucho que nadie se queje del humo, la ley es la ley.

Contaba hace poco aquí que un primo mío se quejaba amargamente y echaba la culpa al sistema y a la policía concretamente de que le habían multado por aparcar mal, cuando había otros 60 coches también mal aparcados. Mira tío, si te jode que te multen aparca bien y ya verás como no te multan. Pues esto es lo mismo.

Todos hemos visto en la tele el caso del típico chavalín estudiante de trompeta que la policía le ha impedido tocar en su casa sin una sordina. A muchos les parecerá una medida nazi, pero a la vecina de arriba que tiene que aguantarlo le parece que su descanso es importante.

Las ciudades son muy ruidosas. No nos damos cuenta hasta que nos vamos un fin de semana a una aldea perdida de la sierra, pero es así. Sin entrar a tratar el tema de las lesiones en el oído, la contaminación acústica es un factor muy influyente en los grandes males de las sociedades modernas (la depresión, la ansiedad, el estrés…). También está el derecho al descanso, aquello de que mi libertad termina donde empieza la del otro y todas esas pamplinas. Por ese tipo de cosas, los gobiernos han decidido marcar unos límites acústicos que no se pueden sobrepasar.

Entonces, como decía, como no puede llover a gusto de todos, se hacen unas leyes que marcan la pauta; los ayuntamientos promulgan ordenanzas que se publican en el boletín oficial, y aquí está la de Sevilla:

http://www.sevilla.org/urbanismo/documentos/pdf/tramites/OrdenanzaRuidoVibraciones.pdf

Por si no la quieres leer entera, te copio lo que considero más relevante:

c) Los locales destinados a pubs y bares con música,

disco-bares, discotecas, tablaos y bares o salas de

ambiente flamenco, salas de fiesta y locales en general

destinados a actuaciones y conciertos con música en

directo, no podrán ubicarse en edificios de viviendas, ni

colindantes con ellas. En el resto de situaciones que los Planes Urbanísticos lo permitan, podrán ubicarse siempre y

cuando los paramentos de estas actividades cuenten con

los aislamientos acústicos normalizados a ruido rosa mínimos que se establecen a continuación:

– 75 dBA, respecto a piezas habitables de colindantes

de tipo residencial distintos de viviendas (por ejemplo,

hoteles, pensiones, apartamentos turísticos, etc.), para discotecas, salas de fiesta, tablaos flamencos y similares.

– 65 dBA, respecto a colindantes no residenciales con

nivel límite más restrictivo, para discotecas, salas de fiesta,

tablaos flamencos y similares.

– 65 dBA, respecto a piezas habitables de colindantes

de tipo residencial distintos de viviendas, para pubs y bares

con música.

Si además, el edificio que alberga a dicha actividad

está ubicado junto o próximo a otros edificios de viviendas

en un radio de 50 m, serán exigibles como mínimo las

siguientes pérdidas de energía acústica a ruido aéreo respecto al exterior (fachadas o cerramientos exteriores):

– 50 dBA para discotecas, salas de fiesta, tablaos flamencos y similares.

– 40 dBA para pubs y bares con música.

No se permitirá alcanzar en el interior de las zonas de

público de los locales o espacios destinados a bares con

música, discotecas, espectáculos y similares, niveles de presión sonora superiores a 90 dBA, salvo que en los accesos a

di chos espac ios locales se haga cons tar por es c r i to la

siguiente advertencia: “Los niveles sonoros producidos en

esta actividad, pueden producir lesiones permanentes en

el oído”. La advertencia será perfectamente visible, tanto

por su dimensión como por su iluminación. Dichos niveles

se estimarán en campo reverberante en el caso de bares

con música y en la pista de baile en el caso de discotecas.

Los bares con música que funcionen o deseen funcionar

con más de 96 dBA se considerarán asimilables a discotecas

y, por tanto, les serán exigibles los mismos condicionantes

acústicos que a aquéllas.

Y esto, como se ve en el boletín, es una ley de 2001. Es decir, una ley promulgada bajo el anterior mandato, con otro gobierno distinto.

Me consta que no es una ley mucho más distinta que otras de otras ciudades con otros ayuntamientos, básicamente porque como se puede leer en el boletín, las cifras, datos, modo de hacer las mediciones, etc., se basan en la normativa europea.

Julio Moreno, propietario de la sala Malandar, ha lamentado este jueves de que la cultura y la sociedad sevillana sufrirán una “pérdida irreparable” con la desaparición de los conciertos que este establecimiento programaba hasta que, el pasado viernes, el Ayuntamiento hispalense decretase su clausura por incumplir la ley vigente repetidas veces.

De hecho, Moreno ha advertido que su negocio no sobrevivirá, si no es a través de la música en directo y ha reconocido que superaba el límite de 92 decibelios que permite su licencia de funcionamiento, argumentando que, en su opinión, este límite constituye un “contrasentido” porque “cualquier grupo toca por encima de los 92 decibelios“.

“Llevamos siete años de actividad y nuestra actividad no ha molestado”, ha defendido, atribuyendo las denuncias recibidas por la sala a un solo vecino del entorno de la calle Torneo que “no permite que se hagan mediciones” de inmisión acústica en su vivienda.

De momento, la sala ha reabierto este jueves, pero sólo como discoteca y las partes negocian autorizaciones “puntuales” para nuevos conciertos. Ambas partes sopesan “una manera legal. Un permiso ocasional para actos puntuales, en cuyo caso podríamos dar conciertos mientras se arregla el tema de la licencia”, ha apuntado.

(…)

Europa press

Declaraciones del propietario de la sala, que quiero comentar, principalmente lo que marco en negrita. Es cierto que es una gran pérdida, pero exactamente igual que si yo monto una sala de conciertos en mi bloque e incumplo la normativa vigente, por muy contrasentido que parezca, creo que no lo es. Se lo puede parecer al que le perjudique, pero a mí me parece más contrasentido el hecho de que haya una sala de conciertos en la primera planta de un bloque de viviendas. Y más contrasentido aún que siga abierta pese a que quebranta la ley vigente.

Lo de que se queje un solo vecino, sean tres o sean cien, da igual; lo importante de la cuestión es que cumpla o incumpla la ley. Y si encima hay una persona a la que molesta, esta persona denuncia y la normativa está de su lado, poco más hay que decir. Y sobre lo último subrayado, ahí esta el quid de la cuestión: Adecuarse a la norma, conseguir la licencia. Es como el 100 montaditos de la calle Asunción, que lo cerraron por tener veladores sin tener licencia. Ha estado cerrado un tiempo hasta que ha puesto en regla los papeles, y ahora vuelve a estar abierto y con veladores.

Entonces, recopilando: Tenemos una sala situada, por desgracia, en un conjunto residencial. Si estuviera al otro lado del río no pasaría absolutamente nada, pero por desgracia no es así. Según parece, sólo el bombo de una batería ya casi alcanza él solito el límite máximo permitido en un local en zona residencial, y claro, así es imposible ofrecer música en directo. La normativa se lleva incumpliendo 10 años, pero que lleve 10 años sin cumplirse no quiere decir que no se estuviera quebrantando la ley.

Me recuerda al caso de la ordenanza contra gorrillas, o contra la prostitución, que se promulgaron pero luego como quien oye llover. Poco a poco parece que el nuevo gobierno se está haciendo cargo de que se cumpla, aunque seguro que a los gorrillas les puteará mucho quedarse sin su eurito, a las putas sin su trabajo, y a sus clientes sin su desfogue, pero es lo que hay, que no puede llover a gusto de todos. Y ahora nos puede parecer más justo, más injusto, más abusivo, menos cultural… Pero de nuevo: ahora mismo, es lo que hay. La sala si no quiere cerrar tiene dos opciones: Acondicionarse para ajustarse a la ley, u optar por la opción de sólo música grabada.

Decía el programador de la sala en una carta que dirige al alcalde: “Entiendo que hay una licencia y una ley, pero también creo que las personas estamos para interpretar cada situacion, y las personas con el poder que usted tiene, además se deben ver en la responsabilidad de avanzar teniendo en cuenta el sentido común y lo que nos exigen las circunstancias.”

Es una putada muy grande, de verdad, pero no creo que sea lo más conveniente interpretar cada situación dejándola al libre albedrío de una persona más o menos simpatizante de la causa que juzga, y que como estamos en crisis y la sala era buena y daba mucha vidilla, hacer la vista gorda. Es como el que mea en la calle. No sé si existe normativa en Sevilla sobre esto, pero sé que en otros lugares sí, y te cascan una multa gorda. Y ya puedes alegar que llevabas 128 horas aguantando, que tus vejiga iba a reventar, que no había un wc en 45 km a la redonda… Desde el punto de vista legal, da igual, has meado en la calle y eso supone una sanción. Porque a la señora que tiene su dormitorio justo bajo tu charco le afecta lo mismo si meas por esos motivos o simplemente porque estás aburrido. O como el que va hablando por el móvil en el coche y dice que tenía un motivo importantísimo y tal… Pues es que si nos ponemos así, ¿a quién sancionamos y a quien no? ¿pasamos por alto las infracciones de quien nos conmueva su historia? ¿hacemos la visto gorda a quien nos ofrezca cosas a cambio de hacer como si nada, como se hace en tantísimos ámbitos de la vida (inspecciones de trabajo, etc etc etc) y que tanto nos jode? Pues no creo que sea ese el modo.

Ahora, ya casi acabando, me gustaría que nos imagináramos una sala de conciertos de reguetón en nuestro bloque de pisos. Imagina también que el local no cumple con la normativa de ruido. Si piensas que no importa porque es cultura y hay que promoverla, acepto y respeto tu postura. Si piensas que no está bien que siga abierto porque el reguetón atenta contra cultura, respeto y acepto tu postura. Si crees que el local debería cumplir la normativa, ya toquen allí new age, jazz, pop o los mismísimos Beatles cada sábado, acepto, respeto tu postura, y además la comparto.

Muchos se quejan diciendo que hay otros locales de flamenquito y demás que tampoco tienen licencia y no los cierran. Pues bien, yo animo a todo aquel que conozca un local que incumpla la normativa a que lo denuncie. Tal vez aún sigue abierto porque el ayuntamiento no tiene constancia real de que se esté quebrantando la ley. Así que por favor, denunciad para que no se siga usando el argumento de patio de colegio de “es que Fulanito lo hace y a él no le dicen nada!”.

Y ya para terminar, recordar, aunque ya me suena pesado hasta a mí, que las normas unas veces nos beneficiarán, y otras nos perjudicarán, pero las tenemos que cumplir de igual forma, por mucho que nos beneficie que lleven 10 años sin cumplirse. Culpar al que tiene que hacer que las leyes sean respetadas por el simple hecho de cumplir con su obligación no me parece lo más lógico, ni nos gustará el día que estén haciendo botellona bajo la ventana de nuestro cuarto y la policía no esté ahí para hacer respetar el derecho al descanso. Punto y a parte es que la norma debiera modificarse. Pero ese es otro tema.

  1. #1 por Catherine Mejia el 16 diciembre, 2011 - 17:57

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  2. #2 por david muñoz el 31 diciembre, 2011 - 03:46

    Las leyes están para cumplirlas.
    Los ciudadanos: unos asienten y dicen que si a todo ajustandose a normas que le vienen impuestas y otros utilizan sus medios para denunciar las injusticias que detectan.
    Nadie debe molestar a un vecino en un municipio urbano, pero si ese vecino no existe, la norma (ley) no se corresponde con las necesidades y con la practica que implica a muchos ciudadanos dentro de este sector, y el lugar en cuestión se eleva como ejemplo en un panorama nacional del que luego nos gusta presumir; creo entonces que el conocimiento de dicha ley es lo de menos y me parece una solemne tontería conformarse con un “la ley es la ley”.
    Los problemas están para resolverlos, las cabezas para pensar, los gobernantes para mejorar, y por supuesto las bocas para pronunciarse y yo me pronuncio en favor de una empresita que sin duda es una de las mejores entidades culturales de esta ciudad. Nunca se ha molestado desde Malandar y no hay pruebas ni mediciónes en contra, ni nada más que una ridicula normativa que discrimina a un sector tan digno y con derecho al trabajo como cualquier otro.
    Sin más me despido diciendote que efectivamente te has informado un poco, pero que tal vez tu opinion cambiaría si te informaras un poco más.
    Os mando un saludo desde el paro!!

  3. #3 por ktulu el 31 diciembre, 2011 - 15:20

    Mi opinión es que si las leyes no se ajustan a las necesidades, se debería presentar propuestas para cambiarlas, pero hasta entonces hay que cumplirlas. Por muy buena entidad que sea la sala, que no lo pongo en duda porque como digo, he sido cliente y me parece la mejor sala de Sevilla en cuanto a sonido. Por tanto, para que el paro sea sólo transitorio, os pediría que pusierais los papeles en regla e hicierais los ajustes necesarios para entrar dentro de la ley vigente, que gustará más o menos, pero una ley que marque el límite tiene que haber, y por suerte o por desgracia la que hoy os perjudica es la que hay. Y como dije en mi última frase, otra cosa es que yo opine que ciertas leyes debieran modificarse… Pero eso ya es opinión mía personal y subjetiva. Suerte y saludos de otro parado.

  4. #4 por ktulu el 24 enero, 2012 - 09:25

    Poco más de un mes después, la sala Malandar vuelve a acoger música en directo. Se han comenzado los trámites pertinentes para la licencia y el ayuntamiento ha llegado a un acuerdo con la sala para volver a los conciertos. Haciendo las cosas bien todo es posible. Enhorabuena.

  5. #5 por Jose Maria el 14 marzo, 2012 - 16:32

    Para David Muñoz : El vecino existe, soy yo; si no vivo ahí es porque tu empresa no me deja vivir en la que ha sido mi casa.
    Como ves, tienes mucho más tiempo que yo para navegar,..
    Diles quien eres, quien te paga el sueldo, y quien te alquila el piso donde vives, …

    Para Ktulu, me alegro ver que al menos alguien se ha interesado por ver de que va esto. Si quieres mucha más información, mándame un correo.
    Gracias por aportar una pizca de sensatez a este desaguisado.

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