Apellidos y transfusiones de sangre

Últimamente me estoy dando a aunar en un mismo post varios temas a priori inconexos. Me dispongo a hacerlo de nuevo.

Todos tenemos apellidos que nos dicen a qué familia pertenecemos. Eso es así desde hace la tira de tiempo, pero muchas veces el apellido en sí era casi un cero a la izquierda. Por ejemplo, el apellido de la reina Isabel la católica… Es la tataranieta del primero de la dinastía  Trastámara (Fundada por Enrique II en el s. XIV), que es una rama menor de la casa de Borgoña (s.XI), que a su vez es una rama de la dinastía más importante, los Capetos (fundada por Hugo Capeto en el s. X, de la que son descendientes entre otros el Rey Juan Carlos y la Reina de Inglaterra), que a su vez tiene su origen en la dinastía Robertina (fundada por Roberto “el fuerte” allá por el siglo IX)… Y así se puede seguir todo lo que queramos, ¿pero el apellido de Isabel la católica cuál es?… Pues pocos lo saben, si es que hay alguien que lo sepa.

Y lo mismo pasa con Antonio de Nebrija, que era Antonio Martínez de Cala, pero por ese nombre no le conoce nadie.

La cosa es que antiguamente el apellido a menudo se desdeñaba y se tomaba después del nombre un apodo que hiciera referencia a alguna característica de la persona, su oficio o el lugar de nacimiento… Hasta que llegó el cardenal Cisneros.

Este hombre, entre otras cosas (regente de España antes de la venida de Carlos V, fundador de la Universidad Complutense de Alcalá de Henares-Madrid…), fue Inquisidor General de España. Casi nada. El tío mandaba y bien, y en 1501 instituyó la obligatoriedad de que todo el mundo tuviera nombre y apellido fijo, legado por el padre. Así se evitaba que hermanos hijos de un mismo padre pudieran tener dos “apellidos” distintos. Y es que la Inquisición, que empezó a llevar un registro meticuloso de las prácticas y aficiones de todo habitante mayor de 14 años (12 si eran niñas) no lo tenía nada fácil con los sobrenombres que gastaba la gente. Así es imposible espiar a nadie sospechoso de herejía. Y de ahí viene que a partir del s. XVI la gente vaya con su apellido en regla.

Y es que la inquisición se las gastaba. Es curioso que buena parte de los inquisidores generales eran arzobispos de Sevilla…

En concreto hubo un inquisidor general, unos 20 años antes que Cisneros, cuyo nombre es recordado con escalofríos. Torquemada. De él se dicen muchas cosas, algunas ciertas, otras exageradas… Pero lo cierto es que se dedicó en cuerpo y alma a la investigación herética y la persecución antisemita. Para ello, si había que inventarse crímenes horribles, como el del santo niño de la guardia (niño pequeño supuestamente crucificado en viernes santo en un ritual hecho por judíos), se inventaba y se torturaba a los sospechosos hasta que confesaban que eran “culpables”. Así la represión a los judíos se acogería con ganas, sabiendo que eran culpables de crímenes tan horribles. Además, con esta pequeña ayuda propagandística, tal vez su propuesta de expulsión de los judíos de España que promulgaría poco después tendría mejor acogida. Es similar a la manipulación que se hace desde los medios de comunicación para alterar la visión y percepciones de los teleespectadores sobre algún suceso en particular a través del miedo a la amenaza del extraño. Solo que allí se hacía a lo mamporrero.

Pues a Torquemada lo nombró Inquisidor General el propio fundador de la orden de la inquisición y rey de Aragón, Fernando II el católico. Pero es que el propio papa lo ratificó honoríficamente como Gran Inquisidor de España. Este papa eligió para sí un nombre ciertamente irónico: Inocencio VIII.

Muy inocente fue, sin duda, cuando para curar su enfermedad decidió junto a sus médicos que lo mejor era hacer una transfusión de sangre. Pero no de cualquier forma ni cualquier sangre: La sangre de 3 niños de 10 años, y por vía oral. El experimento como es lógico, acabó mal, con la muerte de los 4, los tres niños inocentes y el papa, que dejaría tras de sí el primer intento de la historia de una transfusión sanguínea. Posteriormente saldría elegido el papa Borgia, que la lió en gordo, lo cual está relacionado con el post anterior…

  1. #1 por irae el 5 noviembre, 2011 - 23:14

    Eres un libro de curiosidades, chico. Hablar contigo una noche entera en el sofá o en una terracita tiene que ser la caña.😉

  2. #2 por ktulu el 7 noviembre, 2011 - 12:37

    mejor en un sofá, que en la terracita ya hace frio! muchas gracias, y digo lo mismo =)

  3. #3 por Alejandro el 19 julio, 2016 - 12:25

    Buenísimo y bien informado

  1. poder vender online

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: