El Cid campeador

Hay en Sevilla una estatua, muy cerquita del parque de María Luisa, que a mí me gusta mucho. Representa a Rodrigo Díaz de Vivar, más conocido como el Cid campeador.

Cada vez que pasábamos por ahí, mis padres me preguntaban y yo respondía “¿Quién es ése? El Cid campeador ¿Cómo se llama? Rodrigo Díaz de Vivar ¿Y su caballo? Babieca ¿Y su espada? Tizona ¿Y su mujer? Doña Jimena ¿Y sus hijas? Doña Sol y doña Elvira”

Así, palabra por palabra me lo aprendí yo en los caminos a casa de mis abuelos. Que sean datos verídicos históricamente (que no creo), es lo de menos.

Lo que también me contaron y ahora sí me planteo, es que el Cid fue un guerrero cristiano muy involucrado en la guerra contra el ¿invasor? musulmán. Pero claro, yo digo una cosa… Cid es una palabra un poco extraña. ¿Qué significa Cid? Mi madre me decía que significaba caballero cristiano… Hombre, como salida del paso no está mal, pero no. Cid viene de la palabra árabe Sayyid, que a su vez derivó en sidi, y significa “mi señor”. En árabe, claro.

Pero a ver que yo me aclare… Si le decían sidi, se lo dirían personas que hablasen árabe, ¿No? ¿Y por qué iba un árabe a llamar “mi señor” al Cid campeador, defensor de la fe cristiana contra los moros? ¿Sería Don Rodrigo, tal vez, señor de musulmanes?

No nos pega nada, pero la cosa es que este hombre luchó toda su vida indistintamente contra cristianos y bereberes (por cierto, beréber en árabe significa “bárbaro”… Por tanto es una palabra usada por gente que habla árabe para referirse a otro grupo de personas que consideran ajenos y extraños… Si lo que hoy conocemos como “bereberes” no se refería a los cristianos, ni eran los cristianos quienes usaban la lengua árabe, ¿Acaso los bereberes podrían ser musulmanes considerados bárbaros por otros musulmanes…? lo dejo caer), aliándose con unos, peleándose con otros… Luchó por ejemplo en defensa de Almutamid, rey de la taifa de Sevilla. A mí me parece muy claro que la religión, que tanto se quiere poner como detonante de conflictos, no es más que una excusa moderna para simplificarlo todo, que entorpece la comprensión de la Historia (si es que se puede comprender algo ni más ni menos que como la Historia). Ni los cristianos eran aliados de otros cristianos, ni los musulmanes eran aliados de otros musulmanes, al menos no por defecto.

Eso complica un poco las cosas para los que lo veíamos todo tan fácil como que los conflictos eran culpa de la religión, la intolerancia de unos hacia otros. ¿Qué grado de intolerancia religiosa hubo en el entierro de Fernando III el santo (o su mujer Beatriz de Suabia, o su hijo Alfonso X el sabio) en la aún mezquita de Sevilla, en la (ahora) capilla real, fachada que mira a La Meca, con 100 jinetes del reino de Granada velando su sepulcro? ¿Y en los conflictos de Enrique VIII con Roma? Muy piadoso debía ser el pobre Enrique. Y ya que nos ponemos… ¿Y las cruzadas? ¿Cuánto de religioso y cuánto de político hubo en esas luchas por “recuperar los santos lugares para la cristiandad? Pues eso no lo sé, pero me da a mí que, igual que pasa ahora y ha pasado SIEMPRE, la cuestión es económica, más o menos disfrazada. Pero ya digo que de eso no tengo ni idea. Habrá que estudiar el tema.

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