La venganza de las avispas

Corría el año no sé cual. Yo jugaba apaciblemente junto a la piscina, cuando uno de esos bichitos alados que revolotean junto al agua viene y me pega un setazo que me quedé tieso. Vaya hartón de llorar me metí, mi abuelo corriendo a por el amoniaco, y luego barro, hala, ahí toda esa porquería en mi bracito dolorido.

Aquí empezó una guerra que yo creí ganada aquel día en que mi tirachinas y yo les preparamos una emboscada justo en su cuartel general. Sí, hubo heridos colaterales (yo), pero desde ese día en que me llevé tres o cuatro churretones de barro por el cuerpo jamás han vuelto a acercárseme… O eso pensaba yo.

Resulta que el verano pasado, me da por mirar por la ventana de mi cuarto (en tol medio de Sevilla, un 6º piso) y veo un abejorro, negro como el cerote, mirándome con cara de querer darme una mascá de las gordas. Claro, yo cerré rápidamente la ventana y me quedé mirando, más tenso que san Lorenzo en una barbacoa.

Lo menos una semana estuve sin abrir la ventana, y normal, porque cada día veía no sólo un par de abejorros, gordos como burras, sino también avispas, que entraban por los barrotes huecos de la reja de mi ventana, y se ve que ahí tendrían hecho su panalito o lo que sea. Me han seguido hasta aquí para vengarse…

Tantos días sin abrir la ventana… Al final tuve que poner una mosquitera para que no entrara ningún invasor, ni negro ni amarillito, y de paso no morir asfixiado, que no poder abrir la ventana en verano es un suplicio… Y la verdad, no sé si fue la tranquilidad que me dio, o que simplemente se acabó el verano, que no volví a verlas más…

Pues hoy, un año después, y a falta de un día para entrar en el verano… Las he vuelto a ver entrar en mis barrotes. Ya está se acabó lo que se daba: He quitado la reja. Ya soy un niño grande, no hay riesgo de que me caiga haciendo travesuras, y a la basura la reja. He taponado bien todos los huecos y hala, si quedaba alguna dentro que se pudran ahí.

Me he librado de ellas… ¿No? Esta tarde he visto a una despistada revoloteando por donde solía estar su casa… Espero que no les de ahora por hacer su nidito entre mis ladrillos… Me cagaré en todo.

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