Archivos para 25 abril 2010

El Metro, qué cosas

Cuando uno se monta en el metro no sabe qué le deparará el destino… ¿Una muerte horrible por descarrilamiento a gran velocidad tal vez? ¿Una inundación repentina de la red de túneles anegados por el Guadalquivir? A mí es que se me vienen a la cabeza algunas pelis cuando me meto en el metro, como “Señales del futuro”, o “Pánico en el túnel”. Y claro… Luego no pasa nada y me decepciono. Pero casi mejor, ¿No?.

La cosa es que igualmente siempre pasa algo. Entro en el metro y bajando las escaleras que te llevan desde el vestíbulo al andén, una señora contándole a su marido “pues esto está muy mal planteado, porque habiendo unas escaleras mecánicas y un ascensor, las escaleras mecánicas deberían ser para bajar, y el ascensor para subir… Porque claro, bajar cuesta menos que subir…”. Claro, una lógica aplastante. El marido no se atreve a contradecir mucho, pero al menos puntualiza: “Hombre, es verdad que mientras no llegue un tren al andén, nadie va a subir, así que podrían poner la escalera hacia abajo, pero bueno, también es un lio…”. Pero nada, la mujer en sus trece: “De lio nada, lo que es es una vergüenza que tengamos que bajar andando”. Pues sí señora, porque para qué coger el ascensor… Ah no, que el ascensor sólo es para subir según usted, y a las mujeres con carrito y a los de sillas de ruedas que les metan cosas por el orto.

Pero lo guay ha venido a la vuelta, donde escucho para empezar que han cambiado el mensaje que hasta ayer decían por la megafonía. Ahora dicen que se recuerda la obligatoriedad de plegar los carritos al entrar en los vagones, pero es que hasta ayer decía “se recomienda la obligatoriedad de plegar…”. ¿Me lo explicas? ¿Recomiendas la obligatoriedad? ¿A quién? ¿A caso es una propuesta interna de los empleados hacia sus superiores? Os recomendamos que sea obligatorio que la gente pliegue sus carritos… Pero bueno, ya lo han corregido, lo cual es asombroso con lo poco que le gusta a la gente del metro grabar mensajes. Solo hay que oir el tono con el que la señorita dice “próxima estación: San Bernardo. Correspondencia con cercanías Renfe….”… Y ya está. Pero los puntos suspensivos los dice. Con el tonillo, el tonillo ascendente de inconclusión… El que lo haya escuchado me entiende. Y con tal de no grabar dos mensajes, prefieren esperar a que en el año catapún diga también “…y línea 2”. Así de cutres somos.

Pues nada, ya en el tren descubro a una admiradora secreta que me mira con más mala cara que un gremlim comiendo limones. No es que fuera fea, pero es que cuando me mira de frente pone cara de asco… Pero digo “admiradora” porque cuando me giro, la muy descarada le falta darme un azote. Dios bendiga la oscuridad de los túneles que hace que las ventanas del metro sean espejos. Vaya tela la tipa, iba perdiendo liquidillo.

Pero me han cortao todo el punto narcisista dos gays besándose. Que me parece bien que se besen introduciendo sus lenguas en las gargantas ajenas, pero a mí me han cortao el cuerpo. Eso sí, eran gays auténticos, de los que perciben “olor a choped en el vagón contiguo” (literalmente, y el otro: “sí sí, lo percibo”).

Y ya para rematar la jornada, salgo del metro y me quedo mirando a una chavalita que camina en sentido opuesto al mío, la cual en mi miopía creía conocer, hasta que a tres metros mía me doy cuenta de que no la conozco, y justo en ese momento me dice to efusiva “eiiii hola!!!!!”. Me he quedao pillao, y claro, le he saludao yo también. ¿A quién? No lo sé…

Qué cosas

Anuncios

1 comentario

El Mercader de Venecia, resumen bastante resumido

La cosa es que en Venecia hay un judío usurero que presta dinero, La gente le grita, le escupe, y el otro día por lo visto le grabaron con un móvil y lo colgaron en youtube. Paralelamente, un cristiano necesita dinerito y su amigo del alma se ofrece a dejárselo, pero oh! no tiene cash, que dirían los modernetes; el tío está en el taco, tiene un barco por aquí, otro por allá, el Titanic parece que también es suyo… Pero todos los barcos están por ahí navegando y hasta que no vuelvan pues no puede ir al cajero a sacar los 3000 lerus que le pide el mozo. ¿Qué hace? pues va al usurero con el que tan buenos ratos pasan vejándole, a ver si se enrolla un poco y le hace un prestamillo.

El judío, que es un poco rarito, le dice que le presta los 3000 lerus sin intereses ni leches, pero que si vence el plazo y no le ha devuelto el dinero, le corta un cacho de carne con un cuchillo jamonero. Evidentemente, el colega de los barcos, que le falta un hervor, le dice que por su puesto, que últimamente está engordando un poquito y nunca viene mal un recorte de aquí o de allá.

El mozo se va con el dinero a una isla de no sé donde, en la cual hay un palacio que creo que es de la duquesa de Alba (¿Alguno no lo es?) donde vive una hermosa dama (ya no sé si también es de la duquesa de Alba…) de intachable virtud, que en verdad el chaval no la ha visto, porque la tipa no tiene tuenti, pero le han comentao sus coleguillas de empresariales en una botellona que está tó potente la tipa (algo así le dijeron a Marco Antonio de Cleopatra, y ya sabemos que le hicieron la cucamona…). Pero se ve que esta chavala estaba rebuena de verdad. Por lo visto habían pasado por allí tropecientos pretendientes ya. Era brutal, entrabas a los baños y te veías pintadas en la puerta del water de “Perseo meó aquí”, “Frodo rulz”, “Paris mariquita, tu hermano Héctor sí que es un hombre. fdo: Helena”, etc.

La cosa es que quien quiera ligársela tiene que escoger entre 3 cofres, y si dentro está el retrato de la tipa, pues se la lleva. Los cofres son todos distintos, cada uno con su encanto: Uno es de oro macizo,con incrustaciones de rubíes, gemas y esmeraldas, todo ello decorado con plumas de pavo real y dodo; otro es tallado directamente del cuerno de un olifante, marfil puro con detalles en diamante y roca lunar, así como motivos florales en perla del ártico y cuerno de unicornio; y el tercero es un cofre hecho con una mezcla de caca de perro, boñigas de burra cocidas en su propio jugo y yogures danone resecados al sol.

Es curioso que todo el mundo elegía o el primer cofre o el segundo, y nunca acertaban, pero seguían eligiéndolos. Supongo que más vale una novia fea que pillarse un algo tocando esa guarrería. Pero el mozo que llega con los 3000 lerus, es ver a la muchacha y lanzarse a por el cofre de caca, que además tiene una inscripción que dice algo así como “sí sí, da igual lo que haya dentro, que habrás tocado caca”. Pues nada, que lo abre y efectivamente está el retrato de la tipa, así que se pone la antitetánica y se casan. Peeeero al pobrecito mio le llega un telegrama de su amigo el de los barcos, que se han estrellado todos, que no tiene dinero y que el judío le va a ensartar como a un cochino.

Pues nada, la flamante esposa, que por lo visto es multimillonaria (a que al final sí que va a ser de la duquesa de Alba…) le dice al marido que se lleve dinerito para ver si el judío acepta conmutar la pena por unos cuantos millones. Pero como la tipa no tiene nada mejor que hacer, pues se va también a escondidas a Venecia, a ver si por casualidad su ayuda resulta decisiva. Porque la tipa, aunque ha estado toda su vida en el palacete pintándose las uñas y rascándose la barriguita con billetes de 500€, por lo visto es catedrática de derecho penal y doctora en préstamos e hipotecas por la universidad a distancia. Pues allí que va la tipa, disfrazada de juez y se presenta en el juicio del judío, que está allí en medio afilando el cuchillo jamonero, que no lo podía traer afilao de casa. El hombre estaba además tela de mosqueao porque su hija le había hecho el patacabra y se había fugao de casa con el cani de turno en su vespino acuática. Total, que con el cabreo no había quien convenciese al judío, que estaba allí con su contrato, totalmente legal y con la firma del ya no tan contento barquero. En eso que llega el colega con los millones, pero el judío en sus trece, que no los quiere, que quiere solomillo. Y allí parece que ya no hay más que hacer, que no hay manera de hacerle cambiar de opinión y que le va a cortar unos filetitos al tonto de los barcos. Pero en esto que se presenta la tipa, vestida de juez, y en cinco minutos no te voy a decir lo que pasa. Léelo o bájate la peli.

6 comentarios

Lamentables los comentarios de TVE

A ver, que está genial defender a los equipos españoles y darles preferencia ante otros equipos, pero eres comentarista, no un aficionado. Es decir, córtate un poquito, que estás retransmitiendo un partido y debes ser medianamente objetivo, no un ultra exaltado. Lo de esta noche en el Inter-Barcelona ha sido tan objetivo como las noticias de la sexta. Reclamando al árbitro un montón de cosas absurdas. Otras no, vale, el tercer gol del Inter ha sido en fuera de juego, y una tarjeta amarilla a Piqué que probablemente no fuera… Pero lo demás… Culpar al árbitro y llorar en directo para toda España (para los que no lo hayan visto: llorar en sentido metafórico, ninguna lágrima fue derramada durante la retransmisión de ese partido) de todo lo malo que estaba ocurriendo… En fin, y lamentable el que al final del partido, a pie de campo ha entrevistado a Pedro. de las 3 preguntas, las 2 primeras han sido sobre el arbitraje, calificando éste además como calamitoso o yo qué sé qué ha dicho el tio. Menos mal que los jugadores no son tan exaltadillos y Pedro ha pasao de la pregunta y ha dicho que ha sido un partido complicado pero que hay que ir palante y ganar en Barcelona.

En fin, todo el partido diciendo que mejor no hablar del árbitro pero se han lucido, desde luego… Qué le vamos a hacer. Ah, y por si por alguna casualidad, uno de los comentaristas ve esto, les diré que se han cubierto de gloria las 15 o 20 veces que han dicho que se estaba jugando en San Siro. Pero San Siro no es el estadio del Inter, es el del Milán, CATETOS. Porque no han parado en toooooda la retransmisión de decir San Siro, y ese estadio sólo es San Siro cuando juega de local el AC Milan. Pero se ve que no se han enterado que el que jugaba era el Inter, y cuando es el estadio del Inter se llama Giuseppe Meazza. Qué lástima.

2 comentarios

Liberad al Kraken!

Qué grande Furia de Titanes. A lo mejor no es la mejor frase para hablar de lo que ha sido esta noche de cine, pero tampoco voy a comentar mucho sobre el destripe y casquería revuelta de mitos que hacen en esta peli, eso lo va a hacer toooodo el mundo. Y yo, como no he ido al cine para reaprender mitología griega, pues he salido contento.

Porque la gente parece que quiere ir al cine para que le cuenten lo que ya sabe… O lo que cree que sabe, porque por ejemplo: ¿Quien es el dios del tiempo? Evidentemente no es kronos, si no menuda pregunta… Todos creemos que conocemos los mitos y nos indignamos al ver que ***** se quiere cargar a *****, cuando en el mito es todo lo contrario. Pero bueno, yo no me he indignado porque sé lo que me voy a encontrar.

En fin, que entretenida es un rato, pero desde luego no te esperes una clase de mitología.

Primicia: Van a sacar una segunda parte: Perseo contra el imperio comunista de Mao. Las fuerzas de Napoleón no pueden contener más el avance de Mao sobre los Cárpatos y llaman a Perseo para que ponga fin a la masacre. De hecho hay una escena en la que están Perseo y Mao al borde de uno de los precipicios del abismo de Helm, y Mao levanta su hacha fenicia para darle el golpe definitivo, cuando en ese momento una flecha surca los cielos y se clava en la empuñadura de Mao. El Dalai Lama salta de sobre una palmera y dice “¿Me esperábais?”.

2 comentarios

Hipocresía a la inversa

Claro que la gente es hipócrica, pero entendemos la hipocresía como un bien social que permite al ser humano caer bien y ser bien caído… De mentira, claro, pero como la apariencia en sociedad importa más que la verdad verdadera, pues todos felices. La cosa es que en nuestra idea de hipocresía encaja una sonrisa falsa, un “qué mono te queda ese vestido” o una risilla ante una gracia sin gracia del jefecillo que te da el sueldo. Lo que no nos encaja es la hipocresía a la inversa. La de antes era para que no te jodan, pero ésta es por joder.

Esta incongruencia se da en situaciones en las que por alguna extraña razón no queremos aparentar buen rollo como suele ser habitual, sino queremos forzar la incomodidad, la tensión y la culpabilidad en el otro. En no-adultos podemos encontrarlo en pequeñas dosis por ejemplo en adolescentes que recriminan a sus padres diciéndoles que les están amargando la vida por no dejarles salir hasta las 2 (ya menos, pero en mis tiempos se daba), o el típico azote que te da tu padre con 8 años cuando haces alguna de las tuyas, que pica un poquillo pero que casi ni lo sientes ni nada, pero tú le lloras y le chillas diciendo que te duele horrores, que no puedes caminar de la dureza del golpe, que tus tendones están a un empujoncito de desgarrarse, y que muy probablemente sufras alguna hemorragia interna.

Claro, entre no-adultos y los padres de estos es hasta normal, lo raro es en personas adultas, pero a veces se da. ¿Es una pena? ¿Si alguien te cae mal se debe practicar la hipocresía de toda la vida o mejor el joder por joder, sin ánimo de lucro? Es una pena, sí.

En fin, una cancioncita que me gusta:

Them Crooked Vultures – New Fang

6 comentarios