El nombre de Dios en vano

Muchos sabéis que no soy un cristiano de dogmas y teología. Algunos piensan que eso ni es ser cristiano ni es nada… Cristianismos a la carta… ¡Eso no se puede!… ¿Y por qué no? No creo en la confesión y no me confieso desde el año catapún. ¿Soy acaso peor cristiano que el ladrón/usurero/extorsionador/asesino/etc que luego se confiesa? ¿Está él perdonado y yo no? Si Jesús hubiera caído en alguna de las tentaciones del desierto y hubiera requerido del perdón de los pecados, pues quizá tendría más sentido esto de la confesión para mí, pero ya que el Jesús bíblico no se confesaba porque no pecaba, y el Jesús histórico tampoco porque como buen judío, los pecados los confesaba ante Dios, no hace falta ningún intermediario que negocie la absolución. Cristianismo a la carta, claro que sí, y quien diga que está de acuerdo al 100% con la opinión oficial de cualquier gran religión, o miente como un bellaco o es su sumo pontífice.

Otra de las cosas que no hago en la práctica de mi religión es rezar el credo. Me parece bien que haya un credo, pero yo no lo rezo porque creo que sólo creo de verdad una o dos cosas de las que dicen. Y como yo mucha gente que sí lo reza, algunos porque no lo consideran demasiada hipocresía, y otros porque sueltan la retahila sin pararse a pensar qué están proclamando. Por eso, el domingo pasado se me ocurrió dedicar la catequesis con los chavales a analizar una oración, la más importante, se supone, que es el Padre Nuestro. Evidentemente esto si lo rezo y estoy de acuerdo con todo lo que dice. Le dimos muchas vueltas, lancé miles de preguntas trampa criticando el pan que se supone que Dios nos tiene que dar, las tentaciones en las que no podemos caer… Y en concreto hay una de las partes que me gustó. “Hallowed be thy name”. Santificado sea tu nombre.

¿Acaso la palabra “Dios” es santa? ¿Por tanto God, Gott, Dio (Ronnie James no, el otro) también son santas? ¿Y Señor, Maestro, Padre… También? Y en las biblias escritas en árabe, que llaman a Dios Alá, ¿Están dessantificando su nombre? Yo creo que la cosa va por otro lado. Estando mi primo Álvaro en la catequesis de sus chavales, de comunión, con 8 añitos, habló del segundo mandamiento, que es el de no decir el nombre de Dios en vano. “¿Y yo no puedo jurar por Dios algo, aunque sea cierto?” “¡No!” “¿Y por qué no? Si digo que juro por Dios que estamos en Sevilla no estoy diciendo ninguna mentira, por tanto no hay nada malo, el problema es que jure por jurar, por dar más credibilidad a mis palabras sin saber si es verdad o no…”. Y en esto que dice un chavalillo: “Pues está mal de todas formas, porque Dios está para cosas más importantes, no se le puede meter en estas tonterías”. A mí desde luego me encantó. Los chavalillos chicos le dan al coco mucho más que los mayores.

Por cierto, odio la lluvia.

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