Fin de Año

Me encanta recordar aquel fin de año en Madrid, en el que mientras daban los cuartos, mi hermano corría por toda la casa y mi madre le decía que se estuviera quieto, que se iba a caer… Y se cayó. Y con su caída llegó el llanto, que no nos dejó escuchar la primera campanada. Mi abuelo echó una mirada infernal del infierno hacia mi hermano y comentó aquello de “a ver ese chiquillo…” que siempre dice cuando quiere que alguno nos callemos. Pero mi hermano era aún muy pequeño para temer a la mirada asesina de mi abuelo y lloraba y gritaba… Y mientras yo no podía parar de reír, con 7 uvas dentro de la boca, intentando meter más para seguir el frenético ritmo que marcaba Ramón García…

¡Feliz año 1996! Y mi madre estaba atendiendo a mi hermano, que lloraba, y mi abuelo odiando a todo el mundo, la gente con 5 y 6 uvas aún por comer, mirando a mi hermano y a mi abuelo; mis primos tirados en el suelo de la risa. Yo me mantenía en pie, pero de mi barbilla goteaba zumito de uva… Y fue el mejor fin de año que recuerdo. El caos, ese descontrol, el que no salgan las cosas como están previstas me fascina. Y este año también ha molado.

Un corderito para cenar. Rico rico, sin demasiada grasita pero jugoso y hasta crujiente… Qué delicia.

– Oye papá, podemos ver una peli, que de aquí a las 12…

Una de mis tías de Madrid ha venido a pasar unos días, y les encanta ver pelis a los 3, así que mi idea tuvo éxito sin tener que cambiar mi tono de voz o mi semántica (que es a lo que tengo que recurrir cuando quiero que mis padres hagan algo o cambien de opinión).

Pusimos El Jurado, una peli bastante entretenida. Miré el tiempo y nos daba justo para acabar cuando el reloj de mi salón (bueno, el único de los 7 que hay en mi salón que funciona) marcase las 12 en punto. Descontando al menos un par de minutos de créditos, tendríamos para ir sobrados.

Acaba la peli, y efectivamente el reloj de mi salón marca las 12 menos 2 minutos. Apago el disco duro y veo a Belén Esteban gritando que van por el segundo cuarto (ea, ya tiene un medio).

En ese momento mi casa queda paralizada por un instante. Las caras de mis padres intentando asimilar qué está ocurriendo, mi tía con cara de “segundo cuarto? pero eso son ya los cuartos… y aún no es la hora de los cuartos…”. Mi padre se levanta rápido, blasfemando y difamando, que las uvas están en la cocina y ni las hemos preparado ni nada… Primera campanada, y aparece mi padre con 5 latitas de uvas, una se cae al sofá mientras cada uno le arrebatamos una latita (aunque yo en principio no quería, a mí me gustan más las aceitunas, pero según mi madre, eran uvas en almíbar, y bueno, habrá que probar eso). En ese momento aparece mi hermano, que estaba en el baño desde que acabó la peli y es ahora cuando tiene su instante de asimilación.

– ¡Pero que ya están las uvas! ¡Pero mamá! ¡Que yo no tengo uvas!

– Busca en el sofá

– ¿En el sofá? ¡Pero mamá…!

Ya van por la quinta o sexta campanada, segunda uva mía y aquello no está tan rico como prometía. Mi hermano rebuscando en el sofá, que se ve que la latita tenía ganas de jugar al escondite… Finalmente desiste y me roba mis uvas, que estaban seductoramente puestas encima de la mesa en forma de latita abierta. Total, yo ya no las quiero…

¡Feliz año nuevo!

Y mi madre aún intentando abrir la latita. Mi padre mirando en círculo la latita, la tele y a mi madre. Bueno, y de vez en cuando una miradita de odio a mí que me estoy riendo un poco… Un poco mucho.

Mi madre desiste y nos mira balbuceando un “qué mala suerte vamos a tener…”. Mi hermano ahí está, con cara de asquito, porque tampoco le entusiasman las uvas.

– Pero si no me las como voy a tener mala suerte…

Gran razonamiento. Y se las comió. Entre las 00:01 y las 00:07, pero se las comió, las 10 que quedaban en mi latita, que creo que él ni se paró a contar cuantas llevaba, pero da igual, su suerte va a ser la misma, tomará las mismas malas decisiones con 2 uvas menos que con 2 uvas más. Mis padres me odiaron mucho durante un ratito, hasta que me llamó mi primo para ver si hacíamos algo y le conté un poco lo que había ocurrido. El relato de los hechos se ve que despertó en mis padres y mi tía cierta diversión, y cuando él me contó (y yo reproducía a su vez) que en su casa no había ni uvas, mis padres terminaron la carcajada y ya debieron pensar “ah bueno, lo suyo es hasta peor”, y ya se acabó el odio y el rencor, aunque me lo estuvieron recordando hasta que cogí mi chupa y salí por la puerta.

Ktulu, ¿Qué hiciste en fin de año?

Arreglar el ordenador de mi primo. O intentarlo al menos, pero el mamón es duro de pelar, y entre que yo tengo poca idea pero mi primo aún menos… Pero bueno, había por ahí otro ordenador y vimos Dr. Horrible, que mi primo no lo había visto y le ha encantado. Y también vimos un capítulo de los Simpson, para determinar el vencedor en una de estas batallas que hacemos los muy frikis de los Simpson, que consisten en decir las primeras palabras de una frase memorable, y el otro debe terminarla. La frase que decidió la batalla es una de un episodio brutal de la octava temporada (el 21 concretamente, Lisa y el viejo) del que sólo reproduciré una de las mil joyas que tiene, la que decidió el combate en mi favor:

– Echemos una ojeada en mi estimado teletipo. Aquí hice mi última comprobación, Septiembre de 1929… oh no, oh nooo…!!! Oh No! Smithers! por qué no me informó del hundimiento de la bolsa???
– …Porque ocurrió 25 años antes de que yo naciera…
– Siempre me sale con esa excusa!! Debo hacer algo para recuperar mi dinero, esto requiere una agresiva estrategia financiera: Tome el 50% de mi capital e inviértalo en: Zeppelin Transatlántico, polainas incorporadas, polvos inflamables, heno USA!! Y con el resto financie confecciones de sombreros de ópera de Baltimore.

En fin, empezar el año con 2 uvas en almíbar y viendo los Simpson… Señal de que va a ser la caña el 2010. Aunque la verdadera señal es que el 2009 ha sido una puta mierda, así que peor no puede ser 2010. Después de un año oscuro como el que más, toca uno bien luminoso (que yo sé de astrología lo mismo que Bart de genética: (1º fue)niño, (después)niña, (luego por tanto ahora toca)niño, a ver qué os creéis).

Y digo más: Vamos a ganar el mundial. Pooodeeemos!  =)

Ah, y me he enrolado en el fascinante y pausado mundo de los bonsais. ¿Por qué? No sé, me aburría.

  1. #1 por Marta el 4 enero, 2010 - 19:45

    Ya lo sabes: siempre consigues hacerme reír con tus historias alocadas (“…Mi hermano rebuscando en el sofá…”). No has perdido esa buena costumbre en el año que estrenamos, crack.
    Feliz 2010 y perdona tanto paso silencioso por esta “casa”. ¡Propósito! Ser más ruidosa en los próximos 12 meses 😉

  2. #2 por M el 5 enero, 2010 - 16:44

    Uy, me suena de algo esta historia…:P

    Pero lo mejor hubiera sido comer uvas enormes, como pelotas de golf, habría sido muchísimo más gracioso todo y nos habríamos reído aún más imaginádoos con una boca superlativa xD

  3. #3 por ktulu el 6 enero, 2010 - 00:17

    M, por qué no dejas de marearme?? me vuelves loco (en los dos sentidos, pero ahora me centro sólo en uno de ellos). Ya me haces dudar incluso si eres tú… Pero bueno, te perdono porque al final lo eres =)

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