Archivos para 30 enero 2010

De nuevo sábado

Semana de las más difíciles que recuerdo. He dormido 3 noches en el sofá de una clínica y tengo la espalda molida totalmente. ¿Sólo por eso? Sí, que no es poco.

Ahora llega el sábado y a descansar, ¿No? Un poco, solo un  poco. Eso sí, esta tarde no me pierdo la final del europeo de fútbol sala. España- Portugal, a las 20:30 en la siete.

Y el domingo que viene es la XLIV super bowl. El año pasao la vi por primera vez (me costó un disgusto, pero la vi) y creo que merece la pena verla. Es más larga que un día sin pan, mi padre de hecho se fue antes del final porque a las 3 y pico de la madrugada no aguantaba más despierto, y se perdió lo mejor porque el final fue bestial, a punto estuvieron de remontar los Cardinals (si llega a haber un quinto tiempo ganan de calle). Desde luego que no te deja indiferente. El año pasado la final fue en Tampa, Florida (70mil personas, impresionante ver el estadio) y un tal Fitzgerald de los Cradinals de Arizona se salió de la pelleja, qué manera de correr… Este año es también en Florida, en Miami concretamente, y en el estadio (sun life se llama)  caben unos 75mil aficionados.

El domingo que viene, que si no me equivoco cae en día 7 de Febrero, lo retransmitirá canal+ a partir de las 00:00. Preparáos para más de 4 horas de espectáculo.

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Dos nuevas canciones

Podéis escucharlas en mi myspace:   http://www.myspace.com/angelmarcox

La primera canción que encuentras en la lista es la que terminé de grabar ayer. Oxpitre (el título original es pupitre, pero cualquier nombre cutre que le dé a una canción, añadiendo un Ox por algún lado ya se vuelve menos cutre) está bastante chula, movidita, no demasiado recargada, y creo que tiene gancho. Supongo que porque es la novedad, pero me gusta mucho más que la anterior que grabé, que es la siguiente que sale en la lista. Oxtill waiting se llama. El título original es Still waiting, que aunque tiene más sentido que los demás, ya me he cansao de tanto esperar. Pues es la última que grabé en 2009, y es un medio tiempo algo extraño, no sé si triste o alegre, supongo que a cada uno le parecerá una cosa.

Podéis encontrar también la ya clásica Inzrumental, canción que aunque con medios bastante más primitivos (la batería seguía siendo grabada directamente del guitar pro) sigue teniendo encanto y es mi favorita. The course of Monkey Oxland es mi humilde tributo a la mejor aventura gráfica que he tenido el placer de disfrutar. Sade y El lamento de Banshee son dos canciones que compuse para Qüills y están grabadas por nosotros, con Juan (y una amiga suya que no sé cómo se llama) a la voz, LorexD a los teclados, Granada al cello, Jorge a la batería, y yo al bajo y a la guitarra. Por último una versión del Evil Warning de Angra. La dejo para el final porque es lo que tiene versionar a grupos virtuosos, que siempre tu versión será peor que la original…

En fin, que para quien quiera echarles una escucha, ahí están. Ya queda menos para terminar mi maquetilla, ¡Dos canciones solo!

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Durmiendo con una luz encendida

Aquí está mi ranita. Más feliz que nada porque acaba de comer y se pasea por su casa con ese agua calentita pese a los poquísimos grados que hay en mi cuarto. Qué felicidad ser ranita, vivir en el agua calentita y que no se te arruguen las manitas (y me acabo de dar cuenta de que mi ranita tiene un tic en una de las manitas, ha sido momentáneo pero muy gracioso).

Pues como digo, en mi cuarto hace frío, y esta ranita tropical, que como su amo y señor, es muy friolera, cuando empezó el invierno no le quedaba otra que encogerse y esconderse entre las piedras. Se me ocurrió desafiar a la física y subir su pecerita redonda encima de una lamparita también redonda que tengo, y a parte de que estéticamente queda tela de chulo, es que mecánicamente parece que están hechas la una para la otra, encajan y eso no hay quien lo vuelque (comprobado: ni un terremoto). Pero claro, la luz está encendida todo el día. Hay quienes no apagan nunca el ordenador, y yo soy de los que no apagan nunca la luz de la ranita. Lleva así desde final de noviembre, y claro, noches incluidas. La bombilla es pequeñita, sólo 15w, pero de noche lo alumbra todo, y acostumbrarse es difícil.

Hubo un tiempo en el que yo no me dormía sin ver una luz. Cuando se me pasó esa época de miedo a la oscuridad, fue todo lo contrario, no podía dormir si no tenía oscuridad total. Cuando me iba a dormir a casa de mis primos lo pasaba fatal, con la de luces encendidas que había por todos lados… Y en mi casa, cuando aún compartía cuarto con mi hermano, que estaba en la fase que yo acababa de pasar. Ese fue el detonante de que yo me independizara (de habitación) tan jovencito, cuando todos mis amigos aún dormían con sus hermanos, fui el primero en despegar el vuelo de la libertad habitacionil.

Y ahora vuelvo de entre las tinieblas a encender una luz permanente en mi cuarto, que me alumbra noche y día y que tal vez sea una de las causas de por qué no me duermo hasta las 3 o 4 de la madrugada. Quien sabe… Pero todo es poco para mi ranita.

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Va a resultar que sí me gustaba la Navidad…

Porque ahora volvemos a la rutina, al tener cosas que hacer… Al no poder coger un día porque sí, y pasarme toda la tarde dando vueltas por el centro, ni puedo llamar a nadie para decirle: en 10 minutos estoy en tu casa y vemos una peli. Porque ahora la gente decente vuelve a los estudios. Hasta yo vuelvo a los estudios… Y al trabajo, que no lo echaba de menos.

En Navidad me he pasado tardes sin hacer absolutamente nada, disfrutando del descanso, leyendo por placer (cosa que ya se me ha acabado hasta junio), viendo y volviendo a ver series. La última temporada de Seinfeld, qué buena es. He salido a correr cuando me ha dado la gana, he comido a las 5 de la tarde y a veces me he quedado con mis padres viendo pelis hasta las 3 de la madrugada. Eso ahora es impensable siquiera plantearlo.

He visto películas malas que ahora no vería porque poco tiempo tengo para ver pelis, como para encima ver tonterías. Pero me encanta poder ver tonterías. Y hacer tonterías. Ya no me puedo volver a pasar otra tarde entera fabricando una cartera, podando un bonsai o montando y desmontando mi bici.

En fin. Llegará el verano y diré que no me gusta el verano. Volverá a llegar la Navidad y diré que la Navidad es una chufa… Eso eh asín.

Para no perder el ritmo, del primer disco de los gaditanos, mi canción favorita de los ahora conocidos como Saurom.

Saurom Lamderth – El ermitaño

Anclado en la penumbra de la desolación
Perdido en algún sitio de la gran constelación
Sentado en mi butaca de pieza de cartón
Allende las llamadas de la civilización

Entregado al pensamiento y a la magia
Recluido en mi prisión
Absorbiendo de este mundo la belleza
Y el poder de la razón

Escruto las estrellas sin miedo a envejecer
El viento trae recuerdos, los recuerdos del ayer
La fuerza es mi aliada, la guardo en un cajón
Batallan mis ideas mientras buscan mi canción.

Entregado al pensamiento y a la magia
Recluido en mi prisión
Absorbiendo de este mundo la belleza
Y el poder de la razón.

Aqui sabréis, escuchando mis palabras
Comprenderéis lo que dice un ruiseñor
Entenderéis lo que siembra la alegría
Y sentiréis la presencia de mi Dios.
Aqui sabréis, escuchando mis palabras
Comprenderéis lo que dice un ruiseñor
Entenderéis lo que siembra la alegría
Y sentiréis la presencia de mi Dios.

Anclado en la penumbra de la desolación
Perdido en algún sitio de la gran constelación
La fuerza es mi aliada, la guardo en un cajón
Batallan mis ideas mientras buscan mi canción.

Entregado al pensamiento y a la magia
Recluido en mi prisión
Absorbiendo de este mundo la belleza
Y el poder de la razón.
Razón..

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Tributo al pasado

El otro día me puse nostálgico escuchando algunas cancioncitas de esas que yo escuchaba hace la tira, y que en uno de esos formateos las perdí. Pues no las perdí, estaban en un cd que grabé para no perderlas (qué crack estoy hecho, pienso en todo), y ese cd lo perdí (un crack, desde luego)… Peeero… Antes de perderlo, lo copié en mi ordenador sin saber muy bien todo lo que había en él (lo que yo os diga, un crack).

Pues estuve escuchando y me acordaba cuando yo era más chiquitillo, cómo lo flipaba con estas canciones. Por una cosa o por otra, la mayoría de los grupos que escuché ya no siguen, cosa que me da una pena enorme. Pero bueno, nos quedan sus discos, y cómo no, el youtube. Aquí van:

Dentro de poco hará 5 años que murió Azuzena. Pues casi como homenaje, mi canción favorita de los míticos Santa. El de la guitarra es guitar Jero, sí, con pelo aún:

Santa – No hay piedad para los condenados

Puedo decir con orgullo que yo estuve en el último concierto que dio esta genial banda madrileña con este cacho de cantante que es Pacho (creo que más famosillo por sus colaboraciones con Mago del pop que por su trabajo en Ankhara, pero bueno, muchos descubrieron Ankhara gracias a eso, no hay mal que por bien no venga). Temazo con el que me ponía tierno con mi primera novia (qué bonito…).

Ankhara – Océanos de lágrimas

Y este grupo de hamburguesas (¿se dice así?) con el que le doy el título al post, menos mal que sí que siguen y por muchos años espero. Del video que pongo abajo, en la actualidad sólo siguen Kay Hansen y Dirk Schlächter, pero cambió la guitarra por el bajo, así que poco de eso queda. Aun así, sin ser la formación clásica ni nada, me mola un puñao esta actuación, entre otras cosas porque Ralf  la canta del carajo.

Gamma Ray – Tribute to the past

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Ya llegan los reyes

En mi casa de hecho ya han llegado. Se han portado bastante bien, contrapronóstico, pero ahí han estao, como todos los años. Sobre todo, y no es por echarme cohetes, pero porque este año he estado inspirado. De hecho se me ha ido un poco la olla, y entre los reyes y la reparación de las averías de mi coche me he fundío más de 300€, todo lo que tenía ahorrado, que me ha tenido que invitar a cenar hoy mi primo y todo. Pero empecemos desde el principio (aunque esto va a resultar largo).

Ayer… Vaya tela ayer. Por la tarde sobre todo. Mi tía Ana se volvía a Madrid después de pasar aquí unos días con nosotros, ya que nosotros este año no hemos podido ir pallá como es costumbre. La estación está cerquita de casa, pero como llovía y la maleta pesaba, la acerqué con el coche como buen sobrino que soy. En principio la iba a dejar y me volvía a casa, pero como dice mi primo, ya que estoy en el convento, me cago dentro, y ya que salgo, pues me acerco al vivero a comprar cosillas para mi bonsai.

En Sevilla cuando caen cuatro gotas la gente sufre infartos cerebrales que les merman sus ya de por sí limitadas capacidades para conducir con normalidad. Pues si encima diluvia y hasta graniza (con por lo menos 14 o 15 grados de temperatura que hacía, yo no lo entiendo…), pues la gente directamente no circula, ovala (chiste malo de maestro de matemáticas).

Pues nada, a duras penas aparco lo más cerca que puedo del vivero, es decir, en el culo del mundo, y sin paraguas ni nada, ya que en un principio no iba a salir del coche más que para subir a mi casa… Pues llego (hasta la bola de agua) al vivero, y por primera vez en mi vida tengo la sensación de que no sólo no intentan venderme cualquier cosa, sino que de hecho parece que no quieren que compre…

– Buenas, tengo un bonsai chiquitito y me gustaría saber qué tipo de abono tengo que comprarle

– Ui abono… Eso todavía no. Abono no, no…

-Ah… Bueno… Igualmente quería comprar unas tijerillas o tenacitas para la poda, y hormonas para que le salgan raices a los esquejes…

– Pero si el bonsai es pequeño no cortes todavia, eso espérate a más adelante y ya está.

– Bueno… Emmm… Y también venía a comprar tierra. Porque imagino que la tierra no será la misma que para las plantas normales…

– No no, es tierra especial para bonsais, más ácida… Pero eso cuando crezca más, hasta que no se salgan las raices del tiesto no le cambies la tierra ni transplantes.

Esto no es normal. Me alegra que me digas cómo y cuándo debo hacer las cosas, ¿Pero por qué no me quieres vender nada? ¿Y si prometo no usar nada de lo que compre hasta que sea conveniente?… En fin, yo cortao y un poco hasta los huevos, me iba ya, cuando veo un pino enanito, muy chulo, y decido un último y desesperado intento por no volverme con las manos vacías:

– Disculpe otra vez, estos pinos que tiene aquí crecen un poquito más ¿Verdad? (atención, no pido mucho, con “un poquito más” me vale)

– Ui qué va. Esa variedad así se queda y es lo que hay. Hasta luego!

¡Me echa! ¿Cómo que “hasta luego”? Eso debo decirlo yo que soy el que decido cuándo me voy… Pero qué va, la mujer me cortó el punto de una manera… Y me fui. Y no vuelvo.

De camino al coche, andando dirección “la quinta puñeta” paso por una farmacia. Por la mañana había ido al médico a que me mirase una heridita que tengo en la mano, y me recetó una crema.

– Papá, necesito la tarjeta de la seguridad social para que me acepten la receta?

– Nah (léase con tonillo de padre ante una pregunta obvia de su hijo). Eso lo ven ellos, ven tu nombre y ya está.

– Buenas, venía a por esta crema

– Claro, déjame tu tarjeta de la seguridad social para apuntar el número, que lo que pone aquí no me vale, viene informatizado, y sin el número la junta no nos paga los medicamentos que te lleves.

Mi primo Álvaro se ha marcao unos buenos reyes con un reloj casio (el típico de toa la vida que tanto tiempo llevaba yo queriéndome comprar) y una cartera de cuero con motivos grabados de Pink Floyd, muy chula, pero donde caben muy poquitas cosas. Y la tarjeta, cómo no, es de las cosas que dejé en la antigua cartera. Ole yo. Pues nada, ya las compraré cuando tenga a mano la tarjeta… Pero el tío se fue de buena gente al máximo:

– Bueno, no te preocupes, toma el número de la farmacia y cuando llegues a casa me llamas diciendo que eres el que le faltaba el número y yo lo apunto.

Pues nada, pa casa que se ha dicho. Pero el coche hace unos ruidos muy extraños desde hace varios días. Como un grillo chirriante que no se calla nunca… Vamos a llevarlo al taller, aún no son ni las 6, me dará tiempo antes de que cierre. Sí, y un pulpo a la gallega. Hora y media pa recorrer 2 km escasos. Un tráfico brutal, fomentado por la lluvia incesante y las también incesantes obras de Sevilla (yo lo aviso, van a despertar al Balrog). Pues nada ya llegando al taller, a eso de las 7:30, parado en un miniatasco, encuentro a un peatón que resulta ser un viejo amigo del que no volví a saber a raiz de ciertos incidentes de hace ya más de dos años que afectaron indirectamente a nuestra amistad, una pena, pero ahora le reencuentro después de tanto, y eso que somos casi vecinos. Casualidades de la vida, él también iba al taller, pero a recoger su coche, a punto ya de que cierren. Hablamos y hablamos, mientras yo dejaba mi coche y él cogía el suyo, y como no quería dejar de hablar me monté con él y le acompañé a su casa. 20 minutos para darle la vuelta a una manzana, desesperante. Pero en buena compañía y sin grillo chirriante que me coma las neuronas estuvo mucho mejor.

Al llegar a casa, a eso de las 8:30 llamo a la farmacia pero no lo cogen. Llamo y llamo y no lo coge nadie. Y esta mañana igual, nadie… Me sé ya el teléfono de memoria (y no, no me he equivocado de número, viene escrito tanto en sus bolsitas personalizadas como en sus tarjetas de visita… Sí, esta farmacia tiene tarjeta de visita). No me quieren coger el teléfono. Yo es que no lo entiendo. Porque puedo creer a duras penas que una farmacia cierre antes de las 8:30 de la tarde, pero lo que no me creo es que también cierre un martes laborable toda la mañana. Puede ser que tuvieran mucha gente en ese momento, quién sabe. Por eso mismo mañana volveré a intentarlo, pero como no lo cojan se van a quedar sin el dinero de mi cremita para pieles heridas… Bueno, aunque en realidad todos sabemos que si no me lo cojen acabaré yendo a la farmacia y dándole el número en persona, porque realmente me gustaría que la gente pudiera fiarse de los demás, y ésta es una buena forma de poner mi granito de arena.

Pero mi ordenador hizo un amago de morirse, se mascaba la tragedia y decidí hacer una buena limpia, preparar el terreno para sacar las cosas que de verdad debo salvar antes de que ocurra del todo lo inevitable. Mirando y leyendo y escuchando me puse nostálgico y melancólico, pero una tal M (por lo visto) no sé bien cómo, de hecho no sé si fue ella o fui yo, pero me animó la noche y dormí chachi piruli por la noche. Y me desperté igual de bien y así he seguido hasta ahora. Pese a todo:

Cambiarle la correa de distribución a mi coche, engrasarle el volante y dos o tres chuminaditas más me ha costao un ojo de la cara que me ha dejao hasta que retome las clases ni más ni menos que con 3€ contantes y sonantes, así que a cenar me ha invitado mi primo Álvaro, como tercer regalo de reyes. Me ha llamado justo cuando iba a terminar de  hacerle la batería a mi última canción, un pelotazo, de estas canciones sencillas y comerciales con las que los quinceañeros flipan. Porque la última que hice (que pronto subiré al myspace, cuando me dé por echarle un ojo al abandonado myspace…), la única persona a la que se la he pasado me ha dicho simplemente que “es un estilo de música un poco raro…”. Lo cual es bueno, pero también quiero que otras amistades mías escuchen lo que compongo sin que les resulte incomprensible (que ni mucho menos es para tanto, pero OT ha hecho mucho daño).

En fin, que he abandonado mi archivo de guitar pro para irme al McDonalds, que cada vez me gusta menos, ni punto de comparación con Burguer King. Lo mejor sin duda, a parte de la compañía insuperable de mi primo, ha sido encontrarnos con algunas de las niñas del campamento, las mayores. Qué alegría que se acuerden y vengan corriendo a dar un abrazo a sus monitores.

En casita ya reparto de regalos. Para mí, a parte de los mencionados de mi primo, una camisa de mi hermano, un libro de mi madre, y mi padre un reloj, un boli con radio y otro boli con luz, láser y una luz con la que se ve si un billete es falso o no (los regalos de mi padre siempre son lo más insospechado, me encanta). Ah, y el paquete enorme de chucherías que no falte nunca. Todo esto, las caras de mis padres y mi hermano con sus reyes y la victoria del Sevilla me han terminado de alegrar el día, aunque ya de por sí estaba muy contento.

Felices reyes a todos =)

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Fin de Año

Me encanta recordar aquel fin de año en Madrid, en el que mientras daban los cuartos, mi hermano corría por toda la casa y mi madre le decía que se estuviera quieto, que se iba a caer… Y se cayó. Y con su caída llegó el llanto, que no nos dejó escuchar la primera campanada. Mi abuelo echó una mirada infernal del infierno hacia mi hermano y comentó aquello de “a ver ese chiquillo…” que siempre dice cuando quiere que alguno nos callemos. Pero mi hermano era aún muy pequeño para temer a la mirada asesina de mi abuelo y lloraba y gritaba… Y mientras yo no podía parar de reír, con 7 uvas dentro de la boca, intentando meter más para seguir el frenético ritmo que marcaba Ramón García…

¡Feliz año 1996! Y mi madre estaba atendiendo a mi hermano, que lloraba, y mi abuelo odiando a todo el mundo, la gente con 5 y 6 uvas aún por comer, mirando a mi hermano y a mi abuelo; mis primos tirados en el suelo de la risa. Yo me mantenía en pie, pero de mi barbilla goteaba zumito de uva… Y fue el mejor fin de año que recuerdo. El caos, ese descontrol, el que no salgan las cosas como están previstas me fascina. Y este año también ha molado.

Un corderito para cenar. Rico rico, sin demasiada grasita pero jugoso y hasta crujiente… Qué delicia.

– Oye papá, podemos ver una peli, que de aquí a las 12…

Una de mis tías de Madrid ha venido a pasar unos días, y les encanta ver pelis a los 3, así que mi idea tuvo éxito sin tener que cambiar mi tono de voz o mi semántica (que es a lo que tengo que recurrir cuando quiero que mis padres hagan algo o cambien de opinión).

Pusimos El Jurado, una peli bastante entretenida. Miré el tiempo y nos daba justo para acabar cuando el reloj de mi salón (bueno, el único de los 7 que hay en mi salón que funciona) marcase las 12 en punto. Descontando al menos un par de minutos de créditos, tendríamos para ir sobrados.

Acaba la peli, y efectivamente el reloj de mi salón marca las 12 menos 2 minutos. Apago el disco duro y veo a Belén Esteban gritando que van por el segundo cuarto (ea, ya tiene un medio).

En ese momento mi casa queda paralizada por un instante. Las caras de mis padres intentando asimilar qué está ocurriendo, mi tía con cara de “segundo cuarto? pero eso son ya los cuartos… y aún no es la hora de los cuartos…”. Mi padre se levanta rápido, blasfemando y difamando, que las uvas están en la cocina y ni las hemos preparado ni nada… Primera campanada, y aparece mi padre con 5 latitas de uvas, una se cae al sofá mientras cada uno le arrebatamos una latita (aunque yo en principio no quería, a mí me gustan más las aceitunas, pero según mi madre, eran uvas en almíbar, y bueno, habrá que probar eso). En ese momento aparece mi hermano, que estaba en el baño desde que acabó la peli y es ahora cuando tiene su instante de asimilación.

– ¡Pero que ya están las uvas! ¡Pero mamá! ¡Que yo no tengo uvas!

– Busca en el sofá

– ¿En el sofá? ¡Pero mamá…!

Ya van por la quinta o sexta campanada, segunda uva mía y aquello no está tan rico como prometía. Mi hermano rebuscando en el sofá, que se ve que la latita tenía ganas de jugar al escondite… Finalmente desiste y me roba mis uvas, que estaban seductoramente puestas encima de la mesa en forma de latita abierta. Total, yo ya no las quiero…

¡Feliz año nuevo!

Y mi madre aún intentando abrir la latita. Mi padre mirando en círculo la latita, la tele y a mi madre. Bueno, y de vez en cuando una miradita de odio a mí que me estoy riendo un poco… Un poco mucho.

Mi madre desiste y nos mira balbuceando un “qué mala suerte vamos a tener…”. Mi hermano ahí está, con cara de asquito, porque tampoco le entusiasman las uvas.

– Pero si no me las como voy a tener mala suerte…

Gran razonamiento. Y se las comió. Entre las 00:01 y las 00:07, pero se las comió, las 10 que quedaban en mi latita, que creo que él ni se paró a contar cuantas llevaba, pero da igual, su suerte va a ser la misma, tomará las mismas malas decisiones con 2 uvas menos que con 2 uvas más. Mis padres me odiaron mucho durante un ratito, hasta que me llamó mi primo para ver si hacíamos algo y le conté un poco lo que había ocurrido. El relato de los hechos se ve que despertó en mis padres y mi tía cierta diversión, y cuando él me contó (y yo reproducía a su vez) que en su casa no había ni uvas, mis padres terminaron la carcajada y ya debieron pensar “ah bueno, lo suyo es hasta peor”, y ya se acabó el odio y el rencor, aunque me lo estuvieron recordando hasta que cogí mi chupa y salí por la puerta.

Ktulu, ¿Qué hiciste en fin de año?

Arreglar el ordenador de mi primo. O intentarlo al menos, pero el mamón es duro de pelar, y entre que yo tengo poca idea pero mi primo aún menos… Pero bueno, había por ahí otro ordenador y vimos Dr. Horrible, que mi primo no lo había visto y le ha encantado. Y también vimos un capítulo de los Simpson, para determinar el vencedor en una de estas batallas que hacemos los muy frikis de los Simpson, que consisten en decir las primeras palabras de una frase memorable, y el otro debe terminarla. La frase que decidió la batalla es una de un episodio brutal de la octava temporada (el 21 concretamente, Lisa y el viejo) del que sólo reproduciré una de las mil joyas que tiene, la que decidió el combate en mi favor:

– Echemos una ojeada en mi estimado teletipo. Aquí hice mi última comprobación, Septiembre de 1929… oh no, oh nooo…!!! Oh No! Smithers! por qué no me informó del hundimiento de la bolsa???
– …Porque ocurrió 25 años antes de que yo naciera…
– Siempre me sale con esa excusa!! Debo hacer algo para recuperar mi dinero, esto requiere una agresiva estrategia financiera: Tome el 50% de mi capital e inviértalo en: Zeppelin Transatlántico, polainas incorporadas, polvos inflamables, heno USA!! Y con el resto financie confecciones de sombreros de ópera de Baltimore.

En fin, empezar el año con 2 uvas en almíbar y viendo los Simpson… Señal de que va a ser la caña el 2010. Aunque la verdadera señal es que el 2009 ha sido una puta mierda, así que peor no puede ser 2010. Después de un año oscuro como el que más, toca uno bien luminoso (que yo sé de astrología lo mismo que Bart de genética: (1º fue)niño, (después)niña, (luego por tanto ahora toca)niño, a ver qué os creéis).

Y digo más: Vamos a ganar el mundial. Pooodeeemos!  =)

Ah, y me he enrolado en el fascinante y pausado mundo de los bonsais. ¿Por qué? No sé, me aburría.

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