Archivos para 30 diciembre 2009

Dr. Horrible’s Sing-Along Blog

De lo mejor que he visto (y oído) en mucho tiempo. Es una “mini-tragicomedia-musical” de sólo 3 capitulitos, en total unos 40 minutos, que narra la historia del doctor Horrible… Y no cuento nada, mejor os dejo un link desde donde podéis ver los 3 actos subtitulados al español, con la única pega de que cuando cantan el doctor y la chica alguna parte en dueto, como en el parque, sólo está traducido lo que dice uno de los dos, pero vaya, que sepáis que el otro simplemente dice lo contrario.

Pues nada, ya me diréis qué os parece:

1 comentario

Oh zorra, joróbate zorra

No me gusta la navidad (como fechas en sí), pero a veces tiene sus cosas buenas. La gente se pone tierna, te dice cuánto te quiere (de mentira, por supuesto, pero te lo dicen) y te desean (también de mentira, pero a mí me da igual) que el año 2010 sea la caña con tomate, y que se hagan realidad mis sueños.

Si lo desea más gente a parte de mí mismo, eso tiene más posibilidades de cumplirse. Que no se va a cumplir, pero tampoco me importa.

Me encontré el otro día con una amiga que hacía mucho que no veía, y la navidad fluyó por nuestras venas en una conversación vanal sobre la vida reciente, y unos pronósticos fantásticos para el futuro cercano de 2010 (que España gane el mundial, por supuesto).

Tal vez el milagro de la navidad esté ahí, en llenar nuestras bocas con buenos deseos, reencontrarnos con gente que si quisiéramos ver las veríamos un 16 de abril, y pasar frío, mucho frío. Porque como decimos en Sevilla: el tiempo está loco. Porque en cualquier otra ciudad, si estás en invierno ya sabes que por la tarde debes ir abrigado, y por la noche un poquito más. En Sevilla no. En Sevilla si estamos en invierno y sales a la calle con chaquetón y bufanda, corres el riesgo de que el termómetro marque 15º a las 6 de la tarde, se ponga a llover caiga el diluvio y  a las 2 de la madrugada marque 21º. Claro que al día siguiente, si sales a la calle sin bufanda la lías parda, ya que ahora estamos a 7º, y los piececitos los tienes como en salmuera.

Sí, es una putada no saber si hoy tienes que ponerte manga corta o mejor 3 jerseys. Por todo esto y algo más, hoy estoy cabreadillo. Más que cabreadillo es que no tengo ganas de estudiar los prodigios romanos (catástrofes, que significaban que habían cabreado a los dioses). Un prodigio me vendría bien ahora. Un tsunami de estos que entrase por las marismas hasta el aljarafe, y nos pusiéramos todos a hacer sacrificios, con Zapatero a la cabeza ofreciendo las entrañas de las bestias al fuego sacrificial para restaurar la pax deorum. Y yo en mi casita calentito viéndolo tranquilamente, entrevistando luego a mis vecinos y haciendo un trabajo audiovisual fabuloso.

Eso mismo. Y la fiebre habla por mí.

3 comentarios

Everything counts

Depeche Mode, qué grandes. Temazo de su tercer disco. Compuesta por Martin Gore, es de las primeras canciones que canta junto a Gahan, en este caso el primero los estribillos y Gahan las estrofas. En mi rankin imaginario del grupo está peleando con el otro temazo Shake the Disease por ser la favorita. Los “ruidos” del principio son martilleos reales de tuberías de las calles de Londres cogidos con un synclavier. No le debe ná la música electrónica a estos notas…

Deja un comentario

Incultura musical

No me gustan demasiado los Guns and Roses, pero…

… En el año 87 que salió el Appetite for destruction, es bastante probable que fuera un plagio de Tokio Hotel, sí. Un aplauso para Pretty Shandra y para los que han oído que Nirvana hará una gira el año que viene, y para los que creen que Van Halen es el recambio natural del lesionado Van Persie, y para aquellos que nominarían a Alice Cooper como la cantante más sexy del siglo pasado.

2 comentarios

Feliz Navidad

Seáis cristianos o no. Porque la Navidad no es una fiesta cristiana, no se habla de ella en la Biblia, ni hablan los apóstoles, ni los evangelistas, ni los primeros cristianos… Nadie comentaba que hubiera que celebrar el nacimiento de Jesús. Pero como cualquier buena religión en periodo de expansión, los cristianos absorvimos allá por la mitad del siglo IV (¿Antes o después de Cristo? me preguntó una chavala el otro día… xD) en una de nuestras opas, esta festividad pagana, otorgándole un nuevo simbolismo. Que por cierto, no era el nacimiento de Cristo.

Porque a la gente le da igual si Jesús nació la madrugada del 24 de Diciembre como decimos los católicos, si nació el 6 de enero como dicen los ortodoxos, o si fue en primavera-verano como hace indicar el evangelio de Lucas (¿Pastorcillos durmiendo a la intemperie mientras su rebaño pasta tranquilamente? En Diciembre dudo que ningún pastorcillo durmiera a la intemperie y que ningún rebaño pudiera pastar nada). A los primeros cristianos les da igual cuándo nace Jesús de Nazareth. Les da igual porque para ellos lo importante de ese hombre no era cuántos años tenía, dónde pasaba las vacaciones o si había ido alguna vez al zoo de Estepona. Lo importante es el mensaje tan radical que mandaba, de amar a tu prójimo, sea amigo o enemigo.

Volviendo a la Navidad, en el siglo IV se dieron cuenta que en el calendario cristiano tenían días de fiesta con misas para muchísima gente (el santoral ya empezaba a llenarse), pero ninguna aún para la figura clave (que no fundador, porque el fundador del cristianismo probablemente sea San Pablo y no Jesús, que él no tenía idea ninguna de crear una religión en torno a su figura). Así pues, con el Cristianismo ya legalizado por el Imperio Romano (o lo que es lo mismo, por prácticamente todo el mundo conocido), se cogió el 25 de Diciembre, día del culto al Sol (figura central en el paganismo) y se fijó como el día de la misa de Cristo: CHRISTMAS. Esa palabreja sí os suena más.

No sé a quién se le ocurrió decir que ese día en que se celebraba una misa por él fue el día en que nació Jesús de Nazareth, pero sea como sea, me parece bonito que un día al año se destine a recordar a una familia humilde en la que nació un niño que cambiaría el curso de la Historia. Y yo os deseo una feliz Navidad.

Deja un comentario

Y me sigo cagando en la igualdad

Copio y pego del blog de Arturo Pérez Reverte, que cada vez me gusta más. Nos lo hace llegar Nozo a través del foro donde se puede decir pene, pero que yo rara vez leo esa palabra, y el artículo dice lo siguiente:

Chantaje en vigo
ARTURO PÉREZ-REVERTE | XLSemanal | 6 de Diciembre de 2009

Vigo. O sea, Galicia. España. Estado moderno –dicho sea lo de Estado con las cautelas oportunas–. Democracia constitucional con supuestos derechos y libertades de cada cual. En mi casa mando yo, resumiendo. Y mi amigo Manolo, que es un ingenuo y se lo cree, necesita cubrir un puesto de auditor. Es una oferta seria y bien remunerada. Así que publica un anuncio en la prensa local: «Se necesita auditor para empresa solvente». Y empieza el circo.

La cosa se encarna en inspectora de Trabajo y Asuntos Sociales, con todas sus letras. Hola, buenas, dice la pava. ¿Cómo es que solicitan ustedes un auditor, y no un auditor o una auditora? Mi amigo, que es hombre culto, conoce las normas de la Real Academia en particular y de la lengua española en general, y no trinca de la corrección política ni de la gilipollez pública, como otros, argumenta que auditor es masculino genérico, y que su uso con carácter neutro engloba el masculino y el femenino desde Cervantes a Vargas Llosa, más o menos. No añade, porque es chico educado y tampoco quiere broncas, que no es asunto suyo, ni de su empresa, que una pandilla de feminazis oportunistas, crecidas por el silencio de los borregos, la ignorancia nacional y la complicidad de una clase política prevaricadora y analfabeta, necesite justificar su negocio de subvenciones e influencias elevando la estupidez a la categoría de norma, y violentando a su conveniencia la lógica natural de un idioma que, aparte de ellas, hablan cuatrocientos millones de personas en todo el mundo. Olvidando, de paso, que la norma no se impone por decreto, sino que son el uso y la sabiduría de la propia lengua hablada y escrita los que crean esa norma; y que las academias, diccionarios, gramáticas y ortografías se limitan a registrar el hecho lingüístico, a fijarlo y a limpiarlo para su común conocimiento y mayor eficacia. Porque no es que, como afirman algunos tontos, las academias sean lentas y vayan detrás de la lengua de la calle. Es que su misión es precisamente ésa: ir detrás, recogiendo la ropa tirada por el suelo, haciendo inventario de ésta y ordenando los armarios.

Pero volvamos a Vigo. A los pocos días de la visita de la inspectora mentada, Manolo recibe un oficio, o diligencia, donde «se requiere a la empresa la subsanación de las ofertas vigentes y la realización de las futuras o bien en términos neutros, o bien referida simultáneamente a trabajadores de ambos sexos». Dicho en corto –aparte la ausencia de coma tras futuras y la falta de concordancia de referida–: o en el futuro pide auditor o auditora, con tres palabras en vez de una, en anuncios que se cobran precisamente por palabras, o deberá atenerse a las consecuencias. Y a mi amigo, claro, se lo llevan los diablos. «O es un chantaje feminista más –se lamenta–, o mi anuncio despista de verdad, y algunas mujeres ignorantes o estúpidas creen que no pueden optar a ese puesto de trabajo. Lo que sería aún más grave. Si lo que tanta idiotez de género ha conseguido es que, al final, una mujer crea que ofrecer un trabajo de auditor es sólo para hombres y no para ella, todo esto es una puñetera mierda.» Etcétera.

El caso es que, resuelto a defender su derecho de anunciarse en correcto castellano, Manolo se pone en contacto con los servicios jurídicos del Ministerio de Igualdad, donde una abogada razonable, competente y muy amable –lo hago constar para los efectos oportunos–, le dice que, con la ley de Igualdad en la mano, la inspectora de Vigo «puede haber creído detectar» discriminación en el anuncio, y que la empresa se expone a una sanción futura si no rectifica. «¿Entonces, la legalidad o ilegalidad de mi anuncio depende de la opinión particular de cualquier funcionario que lo lea, por encima de la Real Academia Española?», pregunta Manolo. «Más o menos», responde la abogada. «¿Y qué pasaría si yo recurriese legalmente, respaldado por informes periciales de lingüistas o académicos?», insiste mi amigo. «Pasaría –es la respuesta– que tal vez ganase usted. Pero eso dependería del juez.»

Es inútil añadir que, ante la perspectiva de un procedimiento judicial de incierto resultado, que iba a costarle más que las dos palabras suplementarias del anuncio, Manolo ha cedido al chantaje, y lo de auditor a secas se lo ha comido con patatas. «Auditor, auditora y auditoro con miembros y miembras», creo que pone ahora. Con mayúsculas. Tampoco está el patio para defensas numantinas. Esto es España, líder de Europa y pasmo de Occidente: el continuo disparate donde la razón vive indefensa y cualquier imbecilidad tiene su asiento. Como dice el pobre Manolo, «lo mismo voy a juicio, colega, me toca una juez feminista y encima me jode vivo». Intento consolarlo diciéndole que peor habría sido, en vez de auditor, necesitar otra cosa. Un albañil, por ejemplo. O albañila.

Señoría, no hay más preguntas.

3 comentarios

La grandeza de los más grandes

Como los Maiden, nadie.

Deja un comentario