Los peligros de hacer limpias…

Limpiar mi cuarto tiene peligro porque en cualquier momento me pueden secuestrar los seres que viven debajo de mi cama, y si hablamos de limpiar el baño es peor, porque los que te pueden secuestrar viven en el fondo del mar, que está muy bien si lo cantan en la sirenita, pero ya nos imaginamos qué ruta seguirían para llevarme desde mi baño a su guarida (el ascensor y la carretera de Cádiz creo que no…).  Pero en realidad la limpieza peligrosa que quería comentar es la del messenger.

No me gusta ver demasiada gente en mi messenger, o en la agenda de mi móvil… Así que cada cierto tiempo voy haciendo limpia. Veo con quien no hablo nunca y le borro. Típico contacto que le agregas para una cosa concreta, hablas 10 minutos, 2 días o el tiempo que sea, y ahí se queda para los restos. Pero también borro a contactos antiguos con los que hace meses que no hablas, o con los típicos coleguillas del equipo de fútbol con los que por la calle te pararías un buen rato pero por el messenger no le vas a abrir la ventanita…

Hay una chica que tuve en el messenger con la que me llevaba bastante bien pero dejamos de hablar, así que tras meses de silencio se fue en una de las limpias. Ella, aunque era consciente de que íbamos a hablar lo mismo estando borrada que estando sin borrar, lo tomó como algo personal y se cabreó mucho. Casi un año duró el cabreo. Al año, volvimos a tener contacto y la agregué de nuevo, pero pasó el tiempo, el contacto se volvió a perder y la volví a borrar. Ahora hemos vuelto a retomar y me suele soltar pullitas del tipo “y si no qué? me vas a borrar?” o “si si, pero yo no voy borrando a la gente…”, que a mí me hacen gracia porque se pone muy mona y se supone que son de broma, pero yo sé que lo dice con parte de verdad. Hay otras que directamente no me han vuelto a dirigir la palabra por la ofensa de haberlas borrado, sobre todo si alguna iba detrás mía.

Claro, yo veo normal que a mí me borre alguien que lleva 6 meses sin hablar conmigo y no le soy de utilidad, y si algún día la cosa cambia, pues se reagrega y aquí paz y después gloria. Pero bueno, entiendo que la gente se puede mosquear, aunque las limpias son sin maldad en el 98% de los casos. Es decir, que si borro a alguien lo hago simplemente porque hace meses que no hablamos, nada me hace pensar que la cosa vaya a cambiar, y está ocupando un valioso espacio que me gustaría ver vacío, nada más. No suelo borrar a nadie porque me caiga mal o por otros motivos que no sean meramente estéticos, sólo alguna vez (ese 2%…).

Mi messenger ideal tendría como mucho a 20 personas, las que verdaderamente me dan palique, pero tengo que contar con los que hablo a lo mejor una vez al mes, y con los que consuetudinariamente (es decir, por costumbre ya) tienen un huequecillo para ellos aunque hablemos una vez al año… Así que entre 40 y 50 está mejor. Pero en lugar de eso ahora mismo voy por 84, lo que me recuerda que tengo que hacer algo…

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