La noche larga

No recuerdo bién qué hice anoche, sólo sé que llegué a mi casa a las 00:00 y tal como entré por la puerta me fui a dormir. Sí, un viernes por la noche en Sevilla y en verano. Estaba muy cansado, la verdad. No me costó dormirme, y al calor no le costó despertarme a eso de las 2. Me levanté a la cocina, bebí agua y tras encender el ventilador, me volví a acostar. A eso de las 4, otra vez me despertó el calor. Este ventilador es una mierda, pensé. Tras visitar de nuevo el frigo, beber agua y un poquito de zumo que quedaba, volví al cuarto a acercar muy mucho el ventilador a mi cara, y de nuevo me dormí, pero esta vez (¿Adivina alguien la hora?) a las 6 (muy bieeeen) volví a despertarme.

“Harto ya de estar harto ya me cansé”, decía Rosendo, y yo como buen fan se lo dije al mundo cantando su canción, a las 6 de la mañana, mientras subía a la silla (con ruedas, las mejores para subirse a oscuras y medio dormido) a coger el saco de dormir de lo alto de mi armario.  Y es que tenía un plan tan perfecto que no podía fallar. Me fui al salón, donde hay aire acondicionado, y tras encenderlo y hacer la que debía ser la última visita de la noche a la cocina, tiré el saco en el suelo, y hala, a dormir.

¿A dormir? Ni de coña. No sé si era por el tacto del saco, por la posición de mi cuerpo con la cabeza orientada al sur, o sencillamente porque el suelo no es un buen lugar para dormir, pero en 20 minutos que estuve allí tirado, no pude ni cerrar los ojos. Necesitaba un plan B, pero si mi cabeza no carbura en situaciones normales, en ese momento era mucho pedir que corrdinase los movimientos necesarios para meter un dedo en la nariz. No obstante, se me ocurrió un plan mucho más brillante que el anterior…

Mientras bebía agua, recordé una vieja leyenda de la zona, que decía que en el cuarto de mis padres también hay aire acondicionado, y además una cama bastante cómoda.

Pues nada, que después de eso, el resto ha sido coser y cantar, y hasta he soñado. En realidad, soñar no es noticia (conociendo mi memoria, la noticia sería que lo recordase, pero tampoco), porque llevo ya varias noches soñando, y con una misma protagonista. Bueno, el protagonista de verdad era yo, ella sólo era una figurante, y nunca mejor dicho porque el sueño de hoy iba sobre el rodaje de una peli y ella no hablaba, sólo era una más que me miraba. Y pese a todas las dificultades previas para cerrar los ojillos, a los cambios de localización, la sed, el calor, y que no es del todo sano que ella aparezca en mis sueños, al final me he levantado descansado y con una sonrisa en la cara.

  1. #1 por Eurídice el 16 agosto, 2009 - 11:17

    Eso te pasa por no gustarte el verano. Si te gustara confiarías en el calor y dejarías que te meciese hasta que te quedaras dormido.
    Me ha hecho gracia lo de los sueños, porque hoy, mientras desayunaba, pensé en todos los sueños que tengo últimamente (y que medio recuerdo, wow), y es extraño porque sueño conmigo misma y otra que dialoga conmigo y que tiene mi misma cara. Ella se encarga de recordarme todo lo que tengo que hacer al día siguiente. Es prático.

    Por cierto, la foto es maravillosa, me encantaría ser ese clip, jaja.

    Dulces sueños en tu nuevo aposento.

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