Aborto

Parece ser que la miembra la está liando de nuevo.

Puedes estar a favor o en contra del aborto, pero si eres quien eres, y el tema es el que es, con más razón las cosas hay que razonarlas y argumentarlas.

Según la ministra de igualdad (de nuevo me pregunto yo qué mierda es eso del ministerio de igualdad, a parte de una nueva pamplina a la que destinarle nuestro dinero…), y la cito textualmente:

Si las menores entre 16 y 18 años pueden decidir si se casan o tienen hijos, pueden hacerlo también sobre la interrupción voluntaria de su embarazo

Porque según ella, es una medida “europeizadora”. Y aquí viene la guinda: todo esto sin que sus padres sepan nada.

Osea, que si tienes 16 años, eres menor y no puedes votar (porque lo que se decida en las urnas aún no te afecta, no tienes aún conciencia política ni sabes lo que más te conviene), ni puedes comprar alcohol o tabaco (porque eres aún demasiado pequeño y no sabes que son sustancias nocivas, así que no te dejamos comprarlas), ni puedes entrar a salas de conciertos (esto en Sevilla no, gracias a Dios, pero en la mayoría de las ciudades no te dejan porque si no tienes 18 años puedes ver o hacer cosas inapropiadas para tu edad). Y por supuesto no puedes conducir, porque con 16 años tu cuerpo aún no sabría cómo cambiar de marcha o cómo aparcar en cuesta. Ni puedes ver porno, apostar en un casino… Ni hacerte tatuajes, pircins, recoger análisis, al menos nada de ésto sin el consentimiento de tus padres… Pero con 16 años, sí eres psicológicamente mayor para poder abortar sin su consentimiento.

Y por supuesto, ahora que tan de moda está (tristemente), con 16 años puedes maltratar, violar y asesinar a alguien y que no ocurra casi nada.

En fin…

Usando sus propios argumentos, nada de lo que he dicho tiene sentido. Son los mismos que usaba yo con 15 años para poder volver a casa tarde “Es que si soy mayor para cuidar de mi hermano/ir a comprar/hacer la comida, también lo soy para volver a las 12”, “es que si a mis amigos les dejan, a mí también me tenéis que dejar”…

No voy a entrar en el debate del aborto en sí, porque no tengo una única opinión, sino que mi opinión varía según el caso, así que ahí cada cual que opine si quiere. Pero si proponen algo así, que argumenten al menos.

He dicho

  1. #1 por teysis el 8 marzo, 2009 - 10:54

    a parte de lo que opine del aborto, que pienso como tú, depende de la situación, hay gente que sale en la tele que debería quedarse en su casa y hablar desde ahí, para que el alcance sea minimo
    una cosa es igualdad, y otra cosa inventarse un cuento de hadas
    a mi lo de que la persona decida por si misma no me parece mal, pero no que lo haga sin que los padres sepan nada, que no hablamos de depilarnos, que nos estamos quitando un hijo, joder…

    conforme escribo quiero decir varias cosas pero me contradigo a mi misma… nose, son temas que se tienen que pensar antes de hablar…

  2. #2 por Carlos Aguilera Sendagorta el 8 marzo, 2009 - 19:52

    HAS OÍDO LOS LLANTOS DE QUIEN NO TE QUIERE
    © Carlos Aguilera Sendagorta Reservados todos los derechos

    Has oído los llantos de quien no te quiere;
    has, quizá, sufrido sus solos silencios;
    o te han asustado sus agrias disputas
    que dirimían sin que tú lo supieras
    tu ver el futuro, tu vida o tu muerte…
    ……………………………………………………….
    Has oído el lamento de quien te lamenta;
    y si acaso hubieras podido mirarle la cara
    quizá no te hubiera matado en su entraña.
    ………………………………………………………….
    Has matado sin ver, pues estás cegada,
    -pues están cegados (la madre y el padre,
    el médico, el clínico y el sepulturero…
    y a veces el juez y siempre el político)-
    pues no has aceptado lo que es de tu vida,
    que es la consecuencia de tu libertad,
    de tu sí o tu no…
    …y dijiste ¡bah!…
    …Qué más da si tal …
    y por tu desidia, o por esa angustia o tu desazón,
    o por ese miedo a lo que dirán,
    hoy has decidido
    por tu bienestar
    quitarte el problema
    sin saber que extirpas
    un trozo de ti
    a tu humanidad.
    ……………………………………………………
    Nada pudiste hacer por defenderte,
    sólo tu alarido ahogado dentro de su vientre,
    que sólo tú oíste -ni llanto has dejado-
    fueron tu mensaje de queja, de horror,
    de incrédulo asombro,
    en ese segundo de muerte en la vida
    en el que pasaste dolorosamente,
    anónimamente, silenciosamente,
    de ser persona
    … a ser “residuo”,
    a ser despojo,
    que para no recordarte,
    para impedir un lugar de su memoria,
    te sustrajeron tu lápida, tu cruz y tu epitafio
    y nadie dijo por ti pésames, condolencias ni oraciones.
    ………………………………………………………..
    ¿No me quieres madre?.
    ¿No me quieres padre?
    ¿No ves que estoy vivo, que soy otro ser?
    ¿No me ves doctor que muevo mis pies?
    ¿No me ves mi boca que chupa mis dedos?
    ¿Qué soy si no soy un niño, vuestro hijo,
    un ser que ya es ?
    ………………………………………………….
    Respóndele a eso, respóndele o calla,
    y si aún tú lo matas, así te retratas:
    animal sin alma, racional sin luz,
    brutal asesino que abusa del débil
    que miente y se engaña y deja en su entraña
    un resto de pena que es un pus canalla,
    que es un río de sangre que se hace gangrena
    y que ahoga en quebrantos tu risa y tus ojos.
    .
    ………………………………………………….
    Nada tienen ellas salvo soledades,
    que pasan el trance tristes y asustadas,
    pues pocas las veces fueron bien amadas;
    las más fueron chispas de un mero deseo.
    Nada tienen ellas salvo un mal recuerdo,
    de un amor locuelo a un hombre sin cuajo
    (que no tiene, que no quiere, que no espera),
    o de un amor barato, de sexo imprudente,
    -alcohol en las venas, paladar reseco –
    inmaduro sexo sólo de placer;
    y a veces ni eso, sólo un entremés
    de entregar tu cuerpo por parecer bien
    por dejarse ir donde la corriente.
    …………………………………………
    Y tú, ser pequeño que incipiente
    creces dentro de su vientre,
    al crecer por dentro exclamas valiente:
    estoy aquí en ti y no soy de nadie;
    y aunque fue el placer, el tuyo y el suyo,
    fue un acto libre y de eso yo surjo;
    y aunque crezco en ti
    yo ya soy un alguien, yo ya soy un ser,
    distinto de todos, tan ser como tú,
    otro ser aparte para hacer el bien
    o para hacer el mal, que seré tan libre
    como tú lo eres hoy, aquí y por mí ..
    ……………………………………………….
    Has sufrido el tormento en la oscuridad,
    lo has sufrido sólo sin ver las mañanas,
    la luz de sus ojos, la luz de su sol…
    no como al bebé cuando al mundo viene,
    que tres estaciones le vieron crecer
    en esas entrañas que le dieron ser
    y que tras el parto,
    ha sentido amor de las manos suaves
    de aquella mujer que estuvo anhelando
    el verle nacer,
    y a quien le sonríe
    y que al poco tiempo sus ojos abiertos
    ya la pueden ver
    y ven en su cara la sonrisa clara
    de la madre hermosa que cuidó en su seno
    cuarenta semanas sin poderle ver…
    ………………………………………………………
    Has sido tan sólo un trozo de carne
    un estorbo grande, un mal acaecido
    de un breve momento fugaz de placer,
    que no te esperabas del sexo de ayer.

    ¡Qué embrollo!; ¡qué estorbo!;
    ¿qué hago?; ¿qué digo?; ¡qué diantre…!
    ¡que fácil que es…!
    Pero ¿cómo miro a mi seno vivo…?
    ¿Cómo miro y digo por dentro que fuera…?
    Y ¿qué sentiré un tiempo después…?
    ………………………………………….
    El Cielo se llena de niños sin besos,
    de niños sin nombre, de niños sin rezos,
    que verán llorando acaso a sus madres,
    y acaso a sus padres,
    pasando de largo a un lugar con caras
    donde en vano eterno nunca encontrarán
    la cara que buscan e hicieron matar.
    …………………………………………………
    (Me dicen que no hay, que se han de olvidar,
    los niños más niños, los niños de Down,
    que ya no nos nacen pues ya no los quieren
    los matan pues no aceptan que no sean su igual.
    Los hombres perdemos, perdemos el ver
    las caras de ojos sesgados que ríen
    y que nos recuerdan que amar es querer
    a los que no siempre nos podrán pagar ,
    en moneda igual, contante y corriente,
    pues te dan en pago sólo sus sonrisas
    y su humanidad, y además te dan
    una gran razón para hacer el bien.)
    ………………………………………………….
    Me dicen los bestias con cara enhiesta,
    que hablan de vida cuando expulsan hiel,
    que si no respiran no es caso de mal,
    aunque lo veas vivo, aunque ya se mueva,
    aunque ya se pueda contar como tal.

    Me dicen que calle, que esconda mi llanto,
    me dicen que oculte mi grito indignado;
    que acate las leyes que matan a cientos,
    que matan a miles, que matan millones;
    que ellas cuando abortan tampoco lo quieren,
    que darles la vida es darse su muerte ,
    pues pasarán hambre, y pasarán frío,
    y estarán muy solas, y quizá humilladas,
    y tendrán rechazos de quien más les quiere.
    Y pensando quedo, y dejo que empape,
    por ser aceptado, por ser un cobarde.

    Hoy sé que es mentira…aunque no os agrade;
    que acaso este caso es que nos complica,
    es que un niño obliga, es que un bebé cuesta,
    y pues incomoda, lo abortas y basta…
    se acabó el problema, se acabó la cosa,
    salvo en lo más hondo, donde nunca acabas
    de sacar del fondo lo que más te daña.
    ……………………………………………………………..

    ¡Que pena me dan los hombres que tasan en nada
    la vida que nace que no es esperada ¡
    ¡Qué mundo alocado que aboca a mujeres
    a quedarse secas de amor a su entraña!
    ¡Qué triste esta vida que mata y no llama
    al asesinato por su voz más clara,
    porque no llamando se creen que no matan!.

    Cuando veo esa imagen de miembros humanos
    ya descuartizados, ya muertos sin aire,
    diminutos trozos de un cuerpo sangrante,
    veo un alma triste que ya está en el Cielo,
    y detrás de ella,
    veo muchas otras que están destrozadas:
    el hombre que añora que pudo ser padre
    la mujer que llora su matriz violada
    y al médico frío mercenario estúpido
    que cuando “interviene” extirpa su alma
    con forceps, ventosas, erinas y arañas.
    Son almas enfermas, de angustia agonizan,
    por matar también su propia conciencia
    que ahogarán con vino, que ahogarán con ruidos,
    que ahogarán con píldoras o con otras drogas.
    Y al cabo del tiempo, de frente a su historia,
    golpearán su vísceras con las contracciones
    de sus contricciones,
    y atarán mil nudos a los intestinos
    que oprimen sus vientres
    con sus compunciones,
    y echarán en falta las mil y una quejas,
    molestias pequeñas, de aquel embarazo;
    que hubieran deseado recordar el parto ;
    y despertarán por sus propios pánicos,
    por sus pesadillas y por sus delirios
    (en vez de por llantos reclamando el pecho),
    y aterrados, solos, pedirán perdones,
    entre sus sudores en congoja insomne
    cuando afronten solos contra su memoria,
    como lo sufrieron solos, bebés aterrados,
    su martirio solos sus niños sin fuerzas,
    inermes, confiados, pequeñitos hombres.

    Podría escribir llorando por ellos,
    y lo hago con rabia, aunque no hago nada
    salvo escribir lágrimas con tinta mezcladas
    y con sangre y pena, con ira y placenta,
    que quizá alguien lea y quizá a alguien salve.
    Quién sabe si un día
    haya alguien que lea esta mi querella
    y algún pequeñuelo así se rescate;
    y alcance a vivir fuera de su madre;
    y tras ser bebé, llegue a ser muy viejo…
    toda una persona que nazca a la vida,
    y no historia truncada que vivió la muerte
    como único hecho de su breve estancia
    entre los que nos decimos hombres y mujeres,
    felices, vivientes, éticos, amables,
    sociales, pensantes, y medioambientales.
    …………………………………………………..
    Caen gotas del cielo, caen lágrimas frías,
    y no son de agua, de lluvia de nubes;
    son llantos de niños, que empapan la tierra
    y mojan de pena nuestros corazones.
    Y se te entremeten aunque no lo quieras,
    te calan por dentro, e impregnan desganas,
    aunque a ti te cubran paraguas y abrigos.
    Y aterido el cuerpo, y aterida el alma,
    desolado encuentras sólo una respuesta:
    abre cuenta nueva, comienza de cero y ama cada vida,
    y ama cada instante de cada persona
    que tengas delante: bebé , enferma, anciana…
    …………………………………………………………
    Imagino arriba en el paraíso,
    a miles de madres cuidando de niños,
    y al frente a su Madre, la Virgen María;
    que aquellos que muertos no hollaron la tierra,
    , sirven hoy pequeños, y por tu intermedio,
    como acompañantes de ángeles del cielo.

    Qué faena María, sólo dar un beso,
    a cada pequeño que te cae en tu seno
    arrojado a tientas desde aquel infierno
    que son las matrices donde fenecieron.
    Qué pena; qué triste, qué gris está el cielo,
    cuando a los nonatos acoge a millares
    y los hace hermanos pequeños de Cristo
    que así se hace cargo
    de a quienes no amaron
    pues nunca tuvieron ni manos ni besos
    ni padres ni madres ni vivos ni muertos…
    ……………………………………………………………………………..

    He visto en silencio en mi juventud
    Pasar a mi lado historias calladas,
    Cargadas de pena, mentiras tapadas.
    He oído en palabras razones sin peso
    que han sido sentencias de muerte contadas
    como interrupciones, como voluntarias,
    como irremisibles, como necesarias,
    cuando lo que fueron son asesinatos,
    de seres con alma,
    de bebés, de niños,
    de hombres, de viejos,
    que nunca lo fueron
    porque confiaron su vida en tu cuerpo.

    He visto en el tiempo
    que han sido millones los asesinados
    sin razón que valga.
    Y siempre he callado.

    Hoy hablo con rabia.
    Y dejo mi llanto diluir los versos,
    que son como pésames
    de borrones negros
    que tachan recuerdos de miles de hombres,
    sin tumbas, sin cruces,
    sin fechas ni nombres.
    ………………………………………………………..
    Perdonadme niños
    porque enmudecemos ante vuestro espanto;
    porque estamos sordos a esos gritos vuestros
    a esos alaridos, a ese bronco llanto
    ahogado en los cuerpos de esas vuestras madres
    que os conciben cosas,
    no seres vivientes, no vidas humanas.
    Perdonadme muertos,
    víctimas pequeñas,
    por no defendernos
    de ese genocidio que es mudo y constante,
    que también nos mata la conciencia holgada
    pues da quien se calla,
    y nos interrumpe voluntariamente
    y por tanto abortan las calladas almas
    de las masas blandas de las sociedades
    al secar la entraña más humanitaria,
    sacando de dentro los remordimientos,
    haciéndonos bestias por no dar la alarma
    por no molestarnos, volviendo la cara
    cuando traen la muerte.

    © Carlos Aguilera Sendagorta
    Reservados todos los derechos
    Publicado en Poesía Olvidada (Versos en familia)
    Reg. Territorial de la Propiedad Intelectual
    Comunidad de Madrid Expte: 12/RTPI-006084/2008

  3. #3 por hdimassimo el 11 marzo, 2009 - 16:30

    Yo digo que fuera esta tipa ya, que es una calamidad. Aparte lo que yo piense o no del aborto no es útil, puesto que primero, pienso que son las mujeres las que deben decidir, así de claro, que para eso llevan dentro al feto.

    Saludos.

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