Os actualizo mi vida

Bueno, mi vida vuelve a ser más o menos como era hace unos meses. He vuelto al maravilloso mundo de las clases particulares a la espera de un futuro mejor. No es que me ocurran muchas cosas, porque mi apasionante vida no da para mucho, pero bueno, siempre hay pequeñas anécdotas, como las que tanto me gustaban del blog de Mer (que imagino que seguirá teniendo, ahora en otro país y todo!! debo retomar el turismo bloguil), pero a pequeña escala.

Por ejemplo, qué divertido fue cuando, volviendo a mi casa de hacer la compra, mientras abro el portal cargado de bolsas, veo acercarse a una vecina de estas mayores que todos tenemos (yo tengo lo menos 7 u 8), que caminan despacito despacito… Como soy un chico educado, me quedé (y no exagero, porque lo conté) 50 segundos esperando, sujetando como podía la puerta. Fueron unos segundos muy especiales, con un frío pa mear y no echar gota, y que por cierto, yo me estaba meando, así que sí, fueron muy especiales, que cada pasito que daba la mujer parecía más corto que el anterior… Pero llegó, después de 50 largos segundos, gracias al cielo llegó a mi altura, ya estaba a punto de caramelo para entrar al portal, cuando la mujer me sonríe y pasa de largo… No entra!!! ¡¡¡¡Pero señoraaaa!!!!!! ¿¿¡¡¡Por qué no entra!!!???

Doy gracias que no hubiera gente mirando, porque se me tuvo que quedar una cara de tonto… La que tengo, vaya.

Luego tuve que volver a salir para darle clase a una de mis alumnas, y vi una escena tan llena de pureza… Os sitúo: un barrio residencial antiguo, de casas unifamiliares de una o dos plantas… Y hay una peluquería. La peluquería está montada en la entrada de una casa (el hombre en lugar de tener unas macetitas y un paragüero, tenía una silla, unas tijeras y algo más…). El peluquero es el típico señor mayor que cuando no está cortando el pelo está sentado en una silla viendo pasar la gente de la calle, y que probablemente el corte más moderno que te haga sea a lo Frank Sinatra. Pues el tío, para mi sorpresa (que paso por delante suya todos los días y siempre le veo sentado en la puerta), tenía un cliente, el cual tenía cara de cierta incertidumbre, y es que una de las cosas que ocupaban la entrada de aquella casa, además de la silla y las tijeras, era una tele chiquitita, que el peluquero veía mientras atendía a sus clientes… No quiero saber el número exacto de trasquilones, pero por la carita del cliente, creo que es un múltiplo de 718.

Al volver a casa, ya llegando, tengo que pasar por un parquecito que de noche está tan bien iluminado que es el picadero de las famosas pilinguis de nervión. Pues ya era de noche, me acerco a la entrada del parque, y delante mía va una señora de mediana edad… Y yo detrás… Y el parque solo, vacío, ni un alma, ni siquiera una pilingui… Y claro, la señora iba un poco cagailla. La vi mirar de refilón para atrás una vez… Y yo me sentí un poco sin saber qué hacer, porque puedes hacer varias cosas…

1. Te paras como quien se pone a atarse los cordones y dejas que la señora corra como alma que lleva el diablo…

2. Puedes decirle alguna frase tranquilizadora: “no se preocupe, no soy ningún pervertido… aunque ahora que lo pienso me va el sexo duro…”… o tal vez otra más del tipo “señora, no tema, traigo amor y paz a este mundo, se lo juro, pero no grite por favor, usted no tiene que hacer nada, deje que lo haga todo yo…”… lo cual puede desencadenar una reacción bastante curiosa por parte tanto suya como mía…

3. lo que hice, aceleré el paso y la adelanté cual Damon Hill en Interlagos, y aunque fueron segundos muy intensos desde que la chavala sintió que aceleraba el paso acercándome a ella hasta que pudo comprobar que no le haría nada, creo que fue la mejor opción.

Y ya para terminar el día, mi madre me dio un par de conversaciones de estas suyas…

“Ponme la tele de mi cuarto”
“ya está encendida mamá”

“bueno pero tienes que ponerla que yo no sé”

“bueno, pero esque te digo que ya está encendida”

“sí, pero tienes que ponérmela”

“¿que la tele esté encendida y que la tele esté puesta no son sinónimos?”

“claro que son sinónimos”

“ea, pues que ya la tienes puesta”

“ah, pues dilo”

… No sé de qué se pensaba mi madre que estaba hablando, pero luego me dio otra:

“¿qué te vas a hacer de cena?”

“me voy a poner unos cereales”

“no, que hay pizzas congeladas”

“bueno mamá, pero yo prefiero cereales”

“pues las pizzas se van a caducar… además, cereales no comes nunca”

“bueno, como las pizzas están congeladas tardarán más en caducarse, y como los cereales están abiertos, pues me los como antes de que se caduquen”

“pues yo creo que deberías cenar pizza, que es más alimento y estás comiendo poco”

“siempre dices que ceno poco, aunque me coma una ballena”

“pues a ver si es verdad y te comes la pizza, que lleva ahí mucho tiempo y no os la coméis”

“pues nada, cenaré pizza…” (voy al congelador a buscarla, y mientras la busco…)

“ah no, que se la comió ayer tu hermano. ponte mejor los cereales”

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  1. #1 por hdimassimo el 5 noviembre, 2008 - 11:32

    Jajajajaja, excelente… Pero que linda tu madre con la pizza y los cereales…

  2. #2 por AIRON el 6 noviembre, 2008 - 17:58

    Mi madre aunque no haya pizza se la fabrica con tal de llevar la razón xD

    Ay, las madres…

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