El mundo sigue girando

Aunque yo no escriba por aquí. Sigo vivo. Normalmente estoy liado, pero estos últimos tiempos lo estoy más. Estaba deseando que acabasen las prácticas, pero lo que no deseaba era que empezasen las clases de nuevo. Han empezado, no son tan malas como podrían ser, pero no me gusta madrugar… Y madrugaba menos yendo a clase. Conclusión:

1. Soy un flojo.

2. Prefiero ser profesor a ser alumno. Porque madrugo menos.

Aunque hablando en serio, ser alumno es mucho más fácil. No tienes que hacer nada, sólo estudiar (bueno, y entender lo que estudias, aunque para la mayoría éso sea lo de menos). Cansa más ser profesor, física y mentalmente. Llega a ser desesperante. De pequeños no nos dábamos cuenta, y seguro que muchos aún no os la dais, pero el mérito de un profesor es enorme. Llevar una clase de 25 alumos (Bueno, si realmente fueran sólo 25…) y sobrevivir más de 2 semanas sin medicación ni cocaína es todo un logro. Yo con sólo 3 niños ya me va a salir una úlcera… Cada vez me doy más cuenta de:

1. Lo duro que es ésto

2. Lo mal que nos preparan

3. Lo poquísimo que se reconoce nuestro trabajo.

Imagino que ya lo he comentado mil veces pero es que no entiendo, no me entra en la cabeza que sabiendo que Finlandia nos lleva 15 años en educación (en el 2023 nuestra educación será como la que disfrutan ellos hoy 🙂 )  y no podamos ni seguir su estela. Allí la carrera de magisterio vendría a tener el prestigio que puede tener hoy día aquí la ingeniería aeronáutica. Y no es casualidad. No recuerdo exactamente el número de cursos/años que dura la carrera, ni los exámenes/pruebas/prácticas posteriores que debes pasar para optar a una plaza en cualquier centro, pero desde que empiezas hasta que te reconocen capacitado para dar clase no pasan menos de 9 años. Allí entras consciente de que va a ser duro, de que si no vales no vas a terminar, pero si sales, lo haces cualificado para enseñar a los que dentro de poco serán nuestros médicos, abogados o arquitectos. Y evidentemente, cuando salgas serás Maestro, con el peso que ello conlleva.

Y  aquí no. Aquí 3 años, 3 años guarros, donde la mayoría del tiempo te rascas la barriga dando asignaturas sin sentido (y las pocas que tienen sentido, por lo general tu profesor se encarga de que lo pierda). Pero vale, hay excepciones. De las 40 asignaturas que llevaré, he aprendido algo útil para mi futuro en 5 de ellas, 6 como mucho. El resto no sirven para nada productivo. Y luego las prácticas, que no pueden estar peor planteadas… En vez de ser un año, o al menos medio año al final de tus estudios, donde se supone que ya tienes todos los conocimientos teóricos necesarios (aunque sea mentira), te las ponen en mitad del 2º curso, cuando aún no tienes ni idea de nada, y luego otra vez en mitad del 3º, y sólo duran 6 semanas… ¿De verdad pretenden que nos sirvan?

Y yo me quejaba de la fama que tenemos los maestros, de lo que se dice de que aquí nada más que entramos niñatos, los que no queremos estudiar, los que no valemos para una carrera decente…

Yo me quejaba, pero poco a poco, y sobre todo después de la experiencia real de un año como profesor de apoyo, me doy cuenta de que a falta de 3 meses para ser maestro a todos los efectos, no estoy preparado para serlo. Y eso que yo soy de los que elegí esta carrera con ganas, porque me gusta de verdad y me creo con cualidades. Pero creo que soy minoría. No quiero ni imaginarme cómo será la sociedad en el 2023, cuando chavales como los que veo a diario por mi facultad sean los que impartan conocimientos a los profesionales del mañana.

Ser maestro no puede ser tan fácil como estudiar una semana antes de los exámenes y que te den un título. No debe serlo. Si la labor más elemental del maestro es impartir conocimientos y guiar el aprendizaje de un niño, creo que es fundamental que:

1. El maestro tenga conocimientos

2. Los sepa transmitir

Un maestro debe saber qué son las 12 tablas, quién fue Escipión el africano, por qué “pollo” se escribe con dos eles y no con Y, o qué es una hemiplegia. Suena un poco exagerado, pero la cultura general de mi gremio es paupérrima (pobrísima, como dirían muchos). Y un maestro debe saber de todo. No tiene que ser un experto romanista, ni catedrático de lengua española, ni neurólogo, pero lo que no puede ser es que como sólo impartes literatura, no sepas qué es un enlace covalente. A lo mejor un ingeniero químico no sabe quién fue Catulo, ni importa que no lo sepa, pero para éso tú eres maestro y él no.

Aunque dominar sólo domine su asignatura, el maestro debe saber de todo.

Y no sólo éso, sino que debe tener la cualidad de saber explicárselo a un niño para que él también lo sepa. El ejemplo más claro siempre está en la secundaria. Casi ningún profesor tiene el título de maestro. Y sus alumnos, por muy grandes que se crean con 15 años, siguen siendo niños. No me gustó que un arquitecto me diera clase de física y mecánica. Pude haber aprendido mucho, eran asignaturas muy muy interesantes, para aprender y disfrutar, pero en cambio no lo hice, porque por mucha física que supiera ese hombre, no tenía ni idea de cómo transmitírnosla. No sé cómo pueden poner a enseñar a gente que no sepa didáctica ni pedagogía. El de mecánica no tenía ni idea de éso. Ni él, ni la señora que consiguió que yo dejase de comprender las matemáticas en 3º de ESO, ni aquella otra profesora de lengua que en 4º de ESO me dijo que “tomate” era complemento circunstancial de calcetín, porque sí.

Yo quiero que los que impartan conocimientos a mis hijos sepan lo que están diciendo, aunque “legalmente no te toque saberlo”. Me explico: Si tu especialidad es la geografía, pero por una eventualidad debes dar matemáticas, que sepas un mínimo de matemáticas… Al menos lo mismo que aprenderán los niños en la escuela, no hace falta más, no es tanto. ¿Cuántas veces os ha pasado que se ha puesto malo un profesor, y han puesto de sustituto a otro de otra asignatura, que no tiene ni idea de qué está hablando? A mí muchas veces, y ahora como casi-maestro que soy me desespera.

Y me desespera porque yo aún no soy el maestro que yo creo que debería ser cuando uno acaba esta carrera. Por eso creo que voy a seguir estudiando, oficialmente o por mi cuenta, pero no puedo permitirme el lujo de dejar mi preparación aquí, es absurdo, porque no sé nada. Si hasta voy a tener que ponerme a repasar química para dar clase a Nana, que pronto empieza con las valencias y yo no me acuerdo de cómo se formula…

En fin, que soy un quejica. Pero eso sí, un quejica que al  pretende poner su granito de arena para cambiar algo.

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  1. #1 por AIRON el 9 marzo, 2008 - 14:38

    Llevas toda la razón. Creo que está muy mal planteado todo el tema de magisterio. La mayoría de la gente llega rebotada de otras carreras y no tiene el más mínimo interés. Luego los exámenes absurdos en que te preguntan memoria instantánea (esa que al cabo de segundos después del examen se te disuelve en el cerebro como un Nestquick para no volver jamás).
    Las prácticas son del Tebeo y los profesores que dan clase en magisterio, en su mayoría, también.
    Luego el sueldo no es nada del otro mundo, y si encima a la gente no se les acerca a las escuelas para que vean lo que es lidiar con tantos niños día tras día, termina porque sigan llamándonos “maestro-escuela” de forma peyorativa. Si se consiguiera prestigio (lo primero sería una subida del sueldo), actualización del personal obligatoria (cuantos profesores andan diciéndole a niños de 8 años que le enchufen el DVD para ver una película) y conocimientos teóricos plasmados en la práctica (las oposiciones son teoría digan lo que digan), la cosa mejoraría.

    También ayudaría que los políticos no cambiaran las leyes de Educación cada dos por tres según sople el viento y por supuesto que copiásemos lo bueno de otros países más experimentados. En Educación estamos en la edad de piedra y hay mucho que cambiar, pero lo que hace falta es gente nueva, que al menos nos demos cuenta de todo esto, y que aunque sea a nivel particular nos esforcemos por mejorar la formación de nuestros alumnos.

    Saludos

  2. #2 por Mer el 9 marzo, 2008 - 16:16

    Estoy con vosotros, en magisterio en los trabajos yo iba detrás corrigiendo faltas de ortografía, por poner un ejemplo, a gente que sacará sus oposiciones y dará sus clases. La culpa es de todo un poco: los cambios de leyes (dos vigentes y una que se aprobó pero no se llegó a aplicar en mis tres cursos de magisterio), magisterio en sí, profesores, plan de estudios y todo incluido (mi primer día de catequista les dije: empecé la carrera hace una semana, pero la acabaré antes de que os confirméis. Y así fue, y dejé de dar catequesis porque sigo viendo que no valgo para eso…), el desprestigio total y absoluto, los maestros apalancados desde el principio de los tiempos que les da igual todo menos cobrar a fin de mes (yo creo que son los mismos que tenían faltas de ortografía en la carrera y venían rebotados de ocho carreras más hasta que decidieron estudiar algo fácil con lo que opositar y vivir hasta jubilarse)…

    Lo que no estoy de acuerdo del todo, sí en gran parte, es que debamos dominar los contenidos (conceptuales entiendo que te refieres) desde el principio. Claro que hay que tener una base sólida, pero saber qué es una hemiplejia lo puedes (y si no lo sabes, lo debes) investigar en septiembre, antes de poner en marcha el curso teniendo delante lo que vas a trabajar, y refrescar antes de cada trimestre, unidad didáctica y sesión.
    Francamente, yo no sé lo que es, pero tengo suficiente base para elucubrar (no estoy mirando, por si parece que sí pero igual también me equivoco de tercio a tercio): ¿puede ser por ejemplo alguna enfermedad que te paralice medio cuerpo o algo? no tengo ni idea, pero “hemi” es medio (hemisferio, hemiciclo, “hemicírculo” XDD…) y plejia suena a parálisis (parapléjico, tetrapléjico…) , y además creo que había una enfermedad que precisamente consistía en eso.
    Pero el caso, que creo que es fundamental la base, no así las mil cosas concretas que todos somos humanos y podemos olvidar; la obligación no debe ser saberlas sino tener el interés de buscarlas y saberlas cuando corresponde.

    P.D.: Efectivamente ya empezaba a oler a muerto, pero alegremente para tus fans has resucitado (es que precisamente hoy se ha desenmascarado un fan de tu grupo :P)

  3. #3 por LorexD el 11 marzo, 2008 - 13:38

    No eres un quejica, eres un tio que vale y que tiene dos dedos de frente. Simplemente eso.

  4. #4 por Cecilia el 11 marzo, 2008 - 19:57

    Hola! hacía tiempo que no pasaba.

    Creo que tiene mucho sentido lo que escribiste, aquí pasa algo similar, o peor aún, parecería que nadie tiene muchas ganas de nada, pero es gratificante encontrarse con gente que si tiene ganas, y aporta su grano de arena. Me alegro que seas una quejica 😛 (nahhh no lo sos)

    Saludos, y ánimo!!!!!!!

    C.

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