Ya estoy reventao

Aún no ha acabado la semana y estoy que no puedo más. Este trabajo es agotador, de 8:45 que salgo de casa, a 21:45 que suelo acabar mi jornada laboral… No me queda tiempo para nada, y aunque me quedase, tampoco haría nada, que es llegar a casa y sólo tengo ganas de cenar y dormir… Ahora es cuando alguno vendrá y dirá: “pues yo trabajo 85 horas seguidas en un cráter a 4.335 metros de profundidad, con una temperatura de 309º, envasando al vacío roca fundida en bolsitas individuales de 22.675′ 08 gramos, ni uno más, ni uno menos, con gases tóxicos fluyendo por allí. Y sin máscara, y yo no me quejo”. Bueno, pues evidentemente cada uno tiene lo suyo, pero yo os voy a contar en qué consisten mis días de lunes a viernes (menos hoy, que me ha entrado fiebre y casi que mejor quedarse en casa y no joder más la marrana).

Tenemos durante la mañana 4 turnos, y otros 2 por la tarde, y en cada uno trabajamos con un grupo de alumnos concreto, agrupados por sus capacidades/similitud de sus problemas (que como diré más abajo, luego no son tan parecidos), o también a veces por su grupo de edad.

Carmen (la profesora de integración) y yo, vamos aula por aula recogiendo a los niños más pequeños y a los que tienen mayores deficiencias, y los llevamos al aula de integración (los mayores o más autónomos van solos). En cada turno trabajamos con un grupo, de 2 a 6 alumnos, y cada grupo viena 2, 3 o 4 veces por semana, según sus necesidades.

Al principio me llegó a parecer que en cada grupo, los niños eran casi todos iguales. Por ejemplo, dos niños de 10 años, Javier y Alejandro, haciendo problemas de matemáticas de sumar y restar, y parece que se equivocan en las mismas cosas. Yo les corrijo los problemas, les explico dónde está el fallo, les ayudo a encontrar la respuesta correcta, y pensaba: “vale, esto es fácil, simplemente se les olvida que se llevan una, o se equivocan al colocar las unidades debajo de las unidades, o se despistan y ponen el signo de restar en vez del de sumar…”

Pero cuando te lees los informes de cada niño y ves el diagnóstico de cada uno, ves que cada alumno es de verdad un mundo. El primero a lo mejor entiende lo que dice el texto del problema, pero no tiene ni idea de para qué es eso de las unidades, las decenas y las centenas. Es algo muy abstracto para él, y a la hora de colocar los números siguiendo un orden, lo obvia, o vete tú a saber qué pasa por su cabeza en ese momento, pero el caso es que allí coloca los números sin regirse por las leyes de la lógica, y a veces los coloca bien, pero otras no. Aunque luego le preguntes y te sepa decir que del número 265, el 2 son las centenas, el 6 las decenas y el 5 las unidades, y eso es una de las cosas que a mí luego me rallan…

O el otro chaval, que le pones a leer, por ejemplo, En el jardín de Paquita, había una flor rosa que cada día estaba más bonita, y le preguntas “¿Dónde está la flor rosa?”, y no te sabe responder. O se inventa la respuesta, o tras leer un rato la frase, te contesta decidido “la flor rosa”… Así que al leer un problema de matemáticas, coge los números y por inspiración divina se pone a sumar o se pone a restar, según le de la gana…

En fin, que hay que estudiar bien cada caso, y en función del diagnóstico y sus necesidades, habrá que trabajarle unos aspectos u otros de una determinada forma… Y eso es complicado, y agota.

Tenemos niños de 6 a 19 años, síndromes down, casos más raros como el Klinefelter, o niños con algunas características autistas… Hay que estar muy encima de ellos, y a veces hay que usar algunas técnicas muy duras o muy sacrificadas. Por ejemplo, una niña 6 años síndrome de down, que a veces es agresiva, ayer tiró del pelo a Carmen, y a hay veces que no funciona simplemente con gritarle que pare, o intentar quitarla de encima, sino que hay que usar una extinción (una técnica que consiste en “ignorar” las malas conductas y premiar las buenas).

Pequeño paréntesis para que nos entendamos, que además esto que os voy a decir es muy útil:

Por ejemplo. Si tenemos un bebé, y no para de llorar, y lo cogemos y se calla, lo soltamos al rato y vuelve a llorar… Y sólo se calla cuando le cogemos (usease, que no le pasa nada, no está enfermo, no se ha cagao, sólo que quiere que le cojan)… Lo que hay que usar es la extinción, usease, “ignorarle”, y que se deje los pulmones llorando y gritando, que no vas a ir a por él. Y un día que no vas, otro día que tampoco vas, y al tercero estás hasta los huevos de oírle llorar, y al cabo de hora y media le coges, sólo para que se calle de una vez. Pero no le piensas coger más ¿eh? Ha sido sólo esta vez y nunca más… Pues ya la has liado.

Porque el niño aprende muy rápido, y al siguiente día volverá a llorar, y sabrá que a lo mejor hoy no vienes, y mañana a lo mejor tampoco, pero si sigue llorando al final vendrás y le cogerás… Así que lo que hay que hacer es no ir NUNCA, bajo ningún concepto, que no sea como decía mi madre cuando me levantaba algún castigo: “que no sirva de precedente, que otra vez no te perdono…”… Vaya que no. Allí estaba yo insistiendo y llorando al siguiente castigo, porque sabía que al final se iba a hartar y me iba a perdonar. Y así era. Así que si no vas cuando llora, y en cambio sí le coges cuando esté calmado, aprenderá que si quiere que le cojas, lo mejor que puede hacer es dejar de llorar. Fin del paréntesis.

Así que cuando la niña tiraba del pelo de Carmen, al final tuvimos que dejar que se cansase de tirarle del pelo, “ignorándola”, hasta que dejó de hacerlo, y entonces le prestamos atención y la reforzamos con caricias y alabanzas. Y no veas las ganas que te entraban de meterle una guantá a la niña. Y es que insisto, es un trabajo duro, que encima con estos niños que no son autónomos, tienes desde que ponerles el abrigo, hasta limpiarles los mocos o las babas, que no son capaces de controlar la salivación, y te manchan las manos, o ponen el papel perdido de babas… La verdad es que da un poquito de asco, pa que nos vamos a engañar.

Uff… Vaya parrafada que llevo, voy a resumir el resto del día: Las clases acaban a las 17:30, llego a casa con el tiempo justo de tomarme un vaso de leche, coger el coche e irme a un extremo de Sevilla, donde el viento da la vuelta, para darle clases a Ale. A las 19:40 o así (según lo que se alargue la clase, que por suerte o por desgracia no soy de esos profesores que si les pagan por horas, a los 59 minutos le dice al alumno: “bueno, ya acabas el problema tú solito”). Sobre las 20:00 estoy en casa, con el tiempo de aparcar, tomar un poco de agua, sentarme 5 minutos en el sofá, y salir para casa de Nana, a trabajar con ella de 20:30 a 21:30(que como he dicho antes, se suele alargar un poco…).

Pues sí, y cuando llego a casa tengo aún que ver qué niños tendré al día siguiente, preparar actividades para trabajar con ellos, y luego ya lo que hace todo el mundo de ducharse, cenar y dormir, no va más. Por eso, últimamente ni escribo aquí, ni entro en blogs, ni toco la guitarra, ni leo siquiera “Un mundo sin fin”, que me tiene enganchado y sólo puedo leer los fines de semana… Pero en fin, al final es hasta gratificante.

  1. #1 por LaPesadaDeSiempre=P el 25 enero, 2008 - 12:41

    Es realmente bonito trabajar en lo que te gusta, aunque haya cosas que sean “asquerosas” o complicadas, aunque tengas que comerte la cabeza pensando en mil cosas… Con la última frase lo dices todo.

  2. #2 por teysis el 25 enero, 2008 - 13:12

    lo de ke es askeroso creo q es lo de menos, pq si tienes crios tendras q ocuparte de lo mismo cuando sean pekeños
    lo de ignorarlo ya lo sabia yo, mi pae lo hacia con mi hermano sobre todo (yo no era tan pesada x_DDDD) y aunke a mi mae le sabia mal mi pae siempre decia q era lo mejor, q asi aprendia… y eso lo tengo yo tb aprendido para todo, hasta para los mayores x_DDDD
    la verdad es q admiro a gente como tu, q teneis tanta paciencia con estas cosas, yo no puedo con los niños q estan bien, como para aguantar cosas asi…
    eso si, lo de la tarde lo haces pq kieres, no? pq has empezao con el niño ese q antes no tenias? pq tela, de yevar ese ajetreo…
    y yo no me kejo eh, no te he dicho nada estos dias de ke no me escribieras, q ademas todos estan con examenes, con trabajos y con cosas asi, en esta epoca no se le puede hablar a nadie x_DDDD
    ea, q tengas mucha paciencia x_DDDD

    besos!

  3. #3 por AIRON el 25 enero, 2008 - 15:21

    No quiero ser tocahuevos pero… ¿qué densidad tenían esas rocas del cráter para que cupiesen 22 kilogramos en una bolsITA?

    Por cierto, si tienes alguna vez un niño y no le echas cuenta, o termina siendo Pavarotti después de tanto berrido o te sale un psicópata por no haber tenido ese contacto físico que le ayuda a ser más seguro y en consecuencia a saber relacionarse con los demás en el futuro. Así que elige bien: Pavarotti o psicópata, porque es cuestión de gustos, si quieres quedarte sin tímpanos o sin la aorta. 😀

    Tranquilo, si te sirve de consuelo, yo en las prácticas de Educación Física de tercero, terminaba igual de molido que tú, y terminé por pedir la hora porque no le veía el fin. ¡Ains, que tranquilito que se vive siendo generalista, para que luego digan de los de Educación Física!

    Saludos y ánimo, que seguro que es muy gratificante.

    PD: Ten cuidado si babean al verte, puede que estén tramando algo. Recuerda al perro de Pavlov, que salivaba cuando relacionaba un estímulo con comer.

  4. #4 por Mer el 25 enero, 2008 - 17:24

    No me reiré porque estás con fiebre y sería maldad…

    Lo primero, lo del asco, te aseguro que se te va en un poquito, se pierde con terapia de choque.

    Mira que yo el año pasado o el anterior me consideraba ocupada, pero tú has batido todos los récords. Igual estás malo también por el cansancio, que te deja k.o. Pero creo que ya te lo dije, es admirable ser profesor de Especial y si es admirable es porque tiene mérito, tela de mérito.

    Cuídate para ponerte bueno (el salón de actos creo que no tiene previsto irse de vacaciones, así que ahí seguirá. Si sigue la maldición te doy el número de algún otro que vaya contigo, te enseñe el equipo de música y los lugares)

    Un beso

  5. #5 por Cecilia el 25 enero, 2008 - 19:10

    wow, fascinante y complicado tu día.

    La técnica de “ignorar” es muy buena, y en definitiva no le hace mal al niño. Y bueno, la he tenido que usar con casos “normales” y autónomos en el día a día ja!

    Saludos!

  6. #6 por teysis el 27 enero, 2008 - 19:50

    no puedo aprender pq me da panico acercarme al agua, y de hecho no tengo ningun interes en aprender, si me hundo algun dia (no se como pq ya te digo q no me acercaré) q me recate un socorrista macizorro x_DDDDDDD
    me alegra saber lo del ascensor, ya no le tengo tanto miedo, aunke si la gente salta en el conmigo encima suelo reñirles x_DDDDDD

    los bichos… has visto 1984? en el castigo del finaaaal con las ratas? x_DDDDDDDDDDD

    besos!

  7. #7 por Humbeast el 29 enero, 2008 - 14:46

    A/A. teysis

    Genial película 1984, bastante fiel al libro.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: