Día completo

Hay días en los que te podrías tirar una tarde entera durmiendo la siesta, que daría igual, porque no te perderías nada. Hoy no es de esos días. Bueno, de esas tardes mejor, porque ahora que por fin ya no hay clases (aunque sí exámenes…) mi día ha empezado a las 13:00.

El caso es que en este gran día, me ha dado tiempo a, entre otras cosas, comprar en Leroy Merlin unas maderitas para cubrir parte de la pared, lo que será el principio de mi nueva habitación, que en realidad, a parte de las maderitas, de nuevo casi que sólo va a tener la distribución, que es lo que se suele cambiar cuando te cansas de ver todos los días lo mismo y no tienes demasiado dinero como para dar un giro en condiciones al asunto.

Después, al Decathlon, a ponerle por fin el número 1 a mi camiseta de portero, que ya era hora, aunque no estoy demasiado contento con el resultado, será que estaba acostumbrado a verla tal cual… Y ya de paso, aunque llevaba ya unos partidos jugando sin guantes y no me va mal, he visto unos muy buenos por tan solo 12€ (lo normal es que los buenos no bajen de 40 €), de la marca que llevaba mi gran ídolo, Juan Carlos Unzué. El modelo además es parecido al que usó en la temporada 93-94, que más o menos fue cuando empecé a sentir tanta admiración por él. Realmente no sé si los utilizaré mucho o no, porque como digo, mis manos se están acostumbrando a parar desnudas, pero bueno, era una ganga que no podía dejar escapar.

Tras estas visitas al Aljarafe sevillano, haciendo amigos con las dependienta del Leroy Merlin (con una de las cajeras hemos estado hablando cosa de 15 minutos, al principio de un soldador muy bueno, luego de coches, y cómo no, hemos acabado hablando del Sevilla…), tocaba irse con mi primo Álvaro, gran compañero de aventuras y desventuras, a cenar por ahí… Dudamos entre McDonald (me encanta, ya sea carne de rata, de burra, o de ameba lo que te pongan), restaurante hindú, argentino, mexicano, de tapitas, o Pizza Hut. La elección fue la correcta: Pizza Hut. ¿Por qué fue la correcta? porque aunque nos sangraron (32€ por 4 bebidas, una pizza familiar y 4 panes de ajo…), la chica que nos atendió me ha robado el corazón con sus ojazos azules y su vocecilla de no haber roto un plato en su vida. Ya son muchos años, y yo me voy conociendo, y aunque cuando tengo novia sólo tengo ojos para ella (ni para Nicole Kidman siquiera…), reconozco que cuando estoy libre me impresionan con relativa facilidad. Pero da igual, tendría que ser de piedra para que esta chica no hubiera llamado mi atención.

Han sido sus preciosos ojos azules. Su mirada en general me transmitía un montón de cosas, todas buenas… Pero sobre todo ha sido su voz. Normalmente sólo con escuchar hablar a una chica, me confirmo si me gustaría o no. Por eso suelo fijarme mucho en la voz de la gente, y desde luego, nunca había oído una voz tan dulce como la de esta chica. Y muchas veces me pregunto que por qué dejaremos pasar la ocasión de conocer a gente que nos llama la atención, gente que si esa primera impresión es medianamente correcta, nos puede aportar mucho… Pero solemos dejar escapar estas oportunidades. Porque sí, porque el ser humano es así de listo (tantos años de evolución para ésto…). Y por eso, una vez más, quiero ir en contra de vosotros, en contra de mis hermanos de la raza humana, y creo que mañana me pasaré de nuevo por allí a hablar con ella, al menos para hacerle saber que me pareció tan linda que me encantaría conocerla. Lo peor que puede pasar es que me diga que tiene novio, yo me olvide, me vaya a ver el partido de la sexta, y dentro de dos semanas llegue otra chavala que vuelva a llamar mi atención. Evaluando los pros y los contras, creo que me podría salir rentable el paseito.

Y bueno, tras la cena tocó irse a los recreativos del nervión plaza, donde han puesto una maquinita muy muy chula. Taccoball se llamaba, y yo al menos es la primera vez que la veía. Es algo así como la típica del disco que se desliza por la mesa y le tienes que marcar goles al otro… Pues parecida, solo que en vez de discos de plástico eran pelotas, y en vez de golpearlas con las peanas esas, lo hacías con con unos artilugios que dan vueltas. La gracia es que las pelotas van saliendo sin parar, aunque aún no hayas metido gol, por tanto se puede dar la situación de que haya 3, 4, 5 pelotas a la vez en la pista, y te vuelves loco intentando pararlas. Ha estado muy guay, porque además al ir a echar la moneda, a máquina se ha quedado atrancada. Lo típico que el encargado llega, te abre el compartimento de las monedas y te lo soluciona… Pues no sé exactamente por qué motivo, lo ha solucionado más de la cuenta y nos han salido 3 partidas gratis…

Ya para terminar, la clásica vuelta por mi barrio, de camino al coche para dejar a mi primo en su choza. Y a la vuelta, a las tantas, he terminado por fin con los últimos flecos de mi octava canción en 2 años. El paso es lentito, pero firme sin duda. Ya podría sacar un disco y todo… En cuanto aprenda a grabar en condiciones sus vais a cagar.

  1. #1 por Luisfer el 15 diciembre, 2007 - 10:17

    Pues fácil lo tienes, amigo.
    Si trabaja en el Pizza Hut de a dos manzanas de tu casa… no tienes más que ir otro día, echarle cara, darle conversación y decirle lo típico: ¿A qué hora sales?
    Subrayo lo de echarle cara, y la dificultad que pudiera implicar… pero, ¿y lo bien que te quedas luego?

  2. #2 por Mer el 15 diciembre, 2007 - 14:41

    A echarle cara, no hay nada, nada, nada que perder

    Tengo que probar ese juego, con lo que me encantaba el del disco, suena chulo

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