Ser niño

Cada vez que vuelvo de darle clases a Nana, me encuentro el parque de debajo de mi casa plagao de niños. Mientras lo cruzo, me quedo flipao mirando cómo los niños intentan huir de sus cuidadores, hasta que ven la sombra cada vez más cerca, la respiración de la madre en la nuca del chavalito, y se dan cuenta de que tienen unas piernas diminutas y que nunca escaparán. Es entonces cuando se dan la vuelta y gritan mientras siguen corriendo pero sin moverse del sitio.

Me encanta también cuando están jugando al fútbol… 37 chavalitos, y van TODOS detrás del balón. Bueno, todos no, que el portero está muy concentrado sin moverse de su portería, deseando que le tiren a puerta. No para hacerse una palomita, sino para coger el balón, dar dos botes y pegarle un bimbazo palante, cuanto más fuerte, lejos y alto, mejor. La dirección del mismo es lo de menos, sólo rezas para que vuelvan a tirarte pronto, que el mono de pegar bimbazos palante que tiene un portero es muy muy duro (fite si lo será que pa eso no hay centros de desintoxicación… fite…). Recuerdo que los más listillos se te acercaban cuando cogías el balón y te decían que se lo pasases. ¡Ja! que te la pique un pollo, que yo no te la paso ni harto bollycaos.

Que por cierto, es curioso eso de los dos botes. Todos los niños lo tomábamos como ley que va a misa, aunque yo creo que más bien era una leyenda urbana, lo típico de algún chavalito que murió por no dar los dos botes, y con el paso de los siglos acabó convirtiéndose en norma no escrita: Si el portero cogía la pelota y daba dos botes, tenías que alejarte obligatoriamente. Si no los daba, le podías pegar una paliza, prenderle fuego, llamar a los rumanos para partirle las piernas allí en medio… aaaahhhhhh, que como no ha dao dos boteees… (léase con entonación de “ahh, se siente…”).

Aquellos partidos eran históricos, sobre todo cuando marcabas gol. Daba igual que fuera de rebote (que con tanta gente todos los goles eran de rebote), o que lo hubieras metido con la mano. No hay árbitro, y aunque lo hubiera no se atrevería a pitarla porque nos lo comemos vivo (y lo que sobre no se tira, para la cena, que diría mi madre). Esos partidos eran mitiquísimos… Llegabas to flipao a casa a contarle a tu padre el golazo que habías metido, que te habías ido de 5, que le habías roto la cintura a 14, que los a los otros 400 niños les habías mandao a por pipas, y que el portero había volado, pero tu tiro iba tan ajustado a la escuadra que por poco y se queda atascado entre el larguero y el poste… Beckenbauer estaría orgulloso de tenerte como hijo, y Cruyff lloraría de pena abrazadito a Dennis Bergkamp, lamentándose de que no fueras holandés, porque contigo solito la naranja mecánica fundiría a cualquiera. Tu padre te mira, se ríe mientras intenta imaginarse el churro de gol que habrás metido en realidad, y tu te sientes un verdadero crack. ¿¿¿Michael Schumacher??? ¡¡El príncipe de Asturias de los deportes te corresponde a tí!! Qué injusticia…

Qué tiempos… Pues los revivo todas las tardes, pa que veáis la suerte que tengo.

  1. #1 por AIRON el 29 octubre, 2007 - 21:04

    Jajaja, que míticos aquellos partidos. Nosotros empezamos a jugarlo en el recreo en una zona donde no estaban los “grandes” (los de 5º hasta 8º vamos xD) que jugaban en los dos campos de fútbol sala de “verdad”. Ni que decir tiene que había clases de niños pequeños más osados que nosotros y jugaban allí también con lo cual se podían llegar a jugar como 5 o 6 partidos en el mismo campo, y por ley de vida el pez grande se comía a los chiquitines (es decir, que se chocaban con los mayores y algunos pequeños no se levantaban más en toda la semana xD).

    Por cierto el esférico evolucionó hasta ser una masa irreconocible. Primero fue un balón de reglamento hasta que se llevó un pelotazo una maestra, luego de plástico y más de lo mismo, luego una pelota pequeña que luego pasó a ser de espuma, y cuando le dimos tres patadas acabó por ser un algodón. Al final acabamos con los batidos porque lo prohibían todo. La escuela, cuna de la sociedad futura de la libertad y la tolerancia xD

    (Algo parecido a esto comentaré cuando me decida a hacer el post de cuando era pequeño que le propuse a Mer, y paro ya que voy a escribir más que tú en el post)

    PD: Ya que tú jugabas de portero. Enhorabuena porque no te olvidastes del ritual de los dos botes, has vivido para contarlo gracias a eso xD.

  2. #2 por LaPesadaDeSiempre:P el 29 octubre, 2007 - 21:52

    Eres muy GRANDE.

    No tengo más que decir jaja

  3. #3 por Mer el 30 octubre, 2007 - 20:51

    XDD qué geniales, entre los botes y lo de evitar a los mayores o la evolución de la pelota…recuerdo que en mi colegio al principio era en el mismo campo un partido por curso y todos con pelotas de tenis, dudo que cada curso acabara con la pelota con la que empezó. Qué mítico

  4. #4 por Marta el 31 octubre, 2007 - 11:58

    ¡¡Jaja, Ktulu!! Qué grande. Siempre sacándome el buen humor. Y ya me han entrado ganas de irme al parque 🙂

  5. #5 por xemirra el 31 octubre, 2007 - 20:06

    Un post excelente. Has descrito perfectamente mi infancia xD

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