Olor corporal

Durante el descanso del partido de anoche, estuve haciendo zapping y me quedé en un documental que en general no sé de qué iría, pero en los 15 minutos que estuve viéndolo, hablaron sobre cuánto influyen los genes en el olor corporal, y a su vez, cuánto influye éste a la hora de elegir a nuestra pareja.

Dicho así piensas: es obvio, no vas a salir con una tía que apeste. Cierto. Pero ésto no iba por los senderos de la marranería y el no lavarse, sino por el olor corporal propio y característico que tenemos cada uno de nosotros. Fue muy curioso porque explicaban que junto con el sudor, se desprenden una serie de sustancias químicas, hormonas, o yo qué sé qué dijeron, que a algunas personas les resultan atractivas y a otras personas no.

Vale, eso ya lo sabíamos, que para mí una chica puede oler genial y a ti a lo mejor no te guste nada, que para gustos los colores. Lo que no sabíamos (al menos yo) es que la razón de que a mí me resulte agradable el olor colorporal de una chica y el de otra no, es cuestión meramente genética. Os cuento uno de los experimentos que hicieron:

Cogieron a un señor cualquiera y le dieron a oler 6 camisetas de 6 chicas distintas, que previamente habían pasado un par de noches durmiendo con ellas puestas, y por tanto las camisetas estaban impregnadas con el olor de cada una. Pidieron al hombre que oliera las camisetas y las fuera clasificando según le agradase más o menos el olor de cada una. El resultado fue bastante claro, las 3 que más le agradaron, tenían una coincidencia genética con él muy baja, de menos de un 20%. Por contra, los olores que no le gustaron correspondían a chicas con las que coincidía en más del 60% de los genes.

Me quedé flipado, y el señor también.

A la hora de elegir pareja, inconscientemente nos fijamos en una persona que nos transmita la sensación de darnos unos hijos sanos y bien hermosos. Ya lo decía el filósofo Vitoriano Pedregosa: las mujeres primero entran por los ojos (o los sentidos en general, que los ciegos también se ponen palotes con las tías), y si entran, luego ya se verá si entra algo más. Y uniendo ésto con lo anterior, sabemos que si muchos de nuestros genes son iguales a los de nuestra pareja, hay riesgo de que la futura descendencia sufra algún tipo de daño (la historia de que de padres primos, hijo tonto). Por tanto todo encaja, aunque no deja de ser curioso y fascinante.

Qué grande fue Dios haciendo a la naturaleza tan sabia

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  1. #1 por Carlos el 22 agosto, 2007 - 11:06

    Pues sí que es curioso sí, las sustancias esas se llaman feromonas. Lo que ya no sabía era el rollo de las coincidencias genéticas, es cierto que para la perpetuación de la especie es necesario que el material genético sea lo más distinto posible, para favorecer la diversidad y la formación de nuevas especies y a la evolución, aunque el ser humano vaya contra natura y la evolución, la selección natural y la especiación se la pase por el forro de los huevecillos.

    Pero, aparte de las feromonas y de que sean indicativos de diferencias genéticas, la mujer entra por los ojos, y la tendencia evolutiva del ser humano, como ya hablamos anoche creo, es a que su pareja le resulte atractiva por caracteres físicos. Por ejemplo un hombre,por “instinto” de supervivencia de su descendencia, siempre va a buscar que su pareja sea la más adecuada para tener contra más hijitos mejor, por tanto se las buscará tetonas para garantizar una buena amamantada y con las caderas anchas: indicativo de que a la hora de parir no tendrá ningún tipo de inconveniente y podrá tener muchos churumbeles. Lo mismo que la mujer, por “instinto” de supervivencia, va a buscar a un hombre fuerte y valiente, capaz de protegerla a ella y a sus hijitos.

    Claro que todo esto, con la medicina moderna nos lo podemos pasar por el forrillo, pues existen las cesáreas, con lo cual el parto no es ningún problema tenga como tenga las caderas la señorita… la fertilidad tampoco lo es pues existen las fecundaciones in vitro, la lactancia tampoco es ningún problema pues si a la señorita se le acaban las reservas de leche siempre puede darle el biberón al nene… ains, el ser humano… qué artificiales somos por dio…

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