La chavala que no sabía aplaudir

Vengo del campo del Sevilla decepcionado con el empate a 2 que deja la clasificación bastante chunga… Pero la verdad es que en el partido no me he aburrido, y no sólo por el gran partido de mi equipo (que ni que decir tiene que ha merecido ganar de 3 o 4 goles) sino por los personajillos que pueblan los campos de la primera división (como diría esa mítica voz en off en el día después, y esque me sentía como el hombre con ese timbre tan peculiar, a la caza de la anécdota).

Nada más entrar he ido al asiento que mi hermano tiene reservado con el abono. He visto a lo que se supone que eran sus 2 compinches de partidos, y la verdad es que se me han quitado las ganas de pasar el partido junto a esa pareja de mangurrianes que están descubriendo el onanismo. Así pues he decidido moverme un poquito por la grada de fondo.

Primero he ido a lo que sería banco de pista, pegando con gol sur. allí había unos cuantos treintañeros que nada más empezar el partido han abierto la boca despotricando en ucraniano (por lo tanto deduje que no eran de triana… ¿tal vez de Sevilla este…?). Ha llegado el penalti, y he aprovechao la celebración del gol para largarme de allí, porque me estaban dejando sordo y encima no entendía lo que decían así que no podía reirme… eso sí, puedo asegurar que eran hermanos gemelos los 8 o 10 que allí había. los clones se parecerían menos, fite lo que te digo.

Tras el gol, y esperando varios más, decidí irme hacia el centro del campo, un poco escorado al gol norte para ver con mayor nitidez la goleada rojiblanca. Ole mis huevos que es cogerme un bien sitito y meten gol los ucranianos. Pero bueno, decidí quedarme hasta el descanso. Y la verdad es que entre disparo al palo y jugadita de Alfaro me puse a estudiar a los “autottonos del hábita” que dirían en Villacarrillo. Un grupo de treintañeros, éstos sí de los alrededores de Nervión, con su típico atuendo pseudo pijo-campero, sus barbas de 3 días, sus greñitas de 2 meses, hablando del Madrid y del Barça, y comentando las jugadas de Navas y Puerta. Es curioso ver cómo avanza el partido y la gente que pasa por al lado parece que son todos vecinos o vinieron en la misma patera o Dios sabe qué, pero todo el mundo se saluda, se da la mano, se hace bromitas… parecía aquello un mitin de esos que le gustan a Solrac donde todos somos superamigos y nos queremos.

En el descanso, viendo que el Sevilla tenía que meterle unos pocos de chupetes al Shakhtar me fui de nuevo hacia la parte que limita con el gol sur con intención de verlos más cerca. Y allí estaba sentada delante mía una chavala. Era una mezcla entre Homer y la princesa Leia, con 2 moñitos a los lados, su barriguita cervecera, pero con un inquietante chándal rosa. La chavala bebía un extraño brebaje rojo, espeso y con tropezones que digo yo que sería gazpacho… o zumo de tomate… o vete a saber qué. Y tras darle varios buchitos se saca del bolso ATENCIÓN dos petit suis. Su cucharita y ala. A mi me daban dos oiga.

El partido empieza y la chavala intentaba sin éxito seguir las palmas de los biris. 7 de cada 7 palmas no encajaban dentro de ese compás tan chungo que marca los ritmos de cualquier cancioncita de fútbol… Pero bueno, podemos achacarlo al retardo con que el sonido llega desde la grada a nuestra posición, pudiendo descoordinar a la zagala el hecho de que los biris movieran sus manos en un tiempo t=0 y ella lo escuhase en un tiempo t= 0.3… Sí, es absurdo pero habrá que darle una oportunidad a moby.

Pero qué va… si cuando todo el campo aplaudía la chavala seguía sin saber dónde estaban las morcillitas que tenía por falanges. Era como la protagonista de un chiste sobre deficientes. La chavala lo intentaba, fracasaba, se miraba las manos con gesto contrariado y volvía a intentarlo en una gran muestra de superación. Pero cuando por fin lo conseguía, parecía que si daba 3 palmas seguidas le robaban el paquete de patatas, que no eran patatas normales, faltaría más… Eran patatas fritas de sartén en fiambrera. Con ketchup, claro. Pues es que la chavala por miedo a perder sus patatas no era capaz de dar 3 palmadas sin descoordinarse. A mi de hecho llegaba a perderme… No sabía de donde se estaba sacando ese ritmo, si toda la gente hacía “pla pla pla pla pla pla…” y ella hacia “…….pla…pla…………….pla………..pla pla…..pla…pla……pla…” era como Dream Theater a lo esperpéntico, un ritmo superprogresivo…

En fin… Que al menos me he entretenido en los escasos momentos de despropósito sevillista

  1. #1 por LorexD el 9 marzo, 2007 - 09:42

    O_O xDDDDDDDDD

  2. #2 por Mer el 9 marzo, 2007 - 23:23

    Jajajaja, mira, porque yo no estaba allí, pero la arritmia es propia mía 😄 así que no te metas con los sufridores que somos los arrítmicos..
    Pero vamos, creo que esta me supera tela (alegría de acentos y eñññes, sorry pero I´ve come back)

  3. #3 por ^^Solrac el 10 marzo, 2007 - 14:47

    Tio, es que esa mujer aplaudía en código morse xDDDD

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